Finaliza estado de Prevención


Pese al Estado de Prevención, la conflictividad social no cesó durante estos quince dí­as.

El Estado de Prevención impuesto por el Gobierno está cerca de cerrar su puerta, éste restringí­a ciertas garantí­as constitucionales para la población.

Gabriel Herrera
lahora@lahora.com.gt

Mañana se cumplirán quince dí­as del Decreto Gubernativo 1-2008, que puso punto final a una huelga de camioneros, quienes lograron paralizar una parte de la economí­a del paí­s, como una muestra de rechazo a la negativa encontrada en su derecho de petición.

El vocero del Ministerio de Gobernación, Ricardo Gatica Trejo, dice que ellos nunca actuaron (dentro de estos 15 dí­as) valiéndose de un estado de prevención para llevar seguridad a la población, porque en la Policí­a Nacional Civil siguen los proyectos diarios, sus planes de operación.

gNo hubo nada especí­fico con el plan, lo que ayudó es que algunas personas no sacaron sus armas de fuego, pero en general tení­amos proyectos permanentes de seguridad», puntualizó Gatica Trejo.

Para Iduvina Hernández, de Seguridad en Democracia, el Estado de Prevención sirvió para la reanudación de la distribución de combustibles; por el surgimiento de esa huelga les surtió implementar ese plan.

Si tení­an otro objetivo no se sabe. Lo que sí­ es cierto es que la muestra de un Estado de Prevención en el paí­s está con los linchamientos ocurridos recientemente. Dicho Estado no fue para garantizar la seguridad, solo para cortar la huelga (de traileros), agregó.

Referente a la limitación para portar armas, aunque no esté contemplado en los incisos de la Ley de Orden Público, en su parte Estado de Prevención, la ley sí­ facultaba al Estado decidir si era prohibido o no. Talvez se logró controlar a la delincuencia en parte, pero no sirvió para bajar los í­ndices, mientras considera que se debe ir más a fondo con programas especí­ficos de despistolización.

El coronel Mario Mérida, analista en seguridad, comparte el criterio que limitar las garantí­as fue efectivo para desactivar las acciones que llevaron a cabo los transportistas. Las acciones y resultados del Estado de Prevención no se pudieron capitalizar en contra del crimen organizado y hubo divorcio entre el Organismo Ejecutivo y el Organismo Judicial; el ejemplo, los operativos en El Gallito, donde capturaron a tres personas con armas de fuego pero luego salen libres. «No fue explotado en todo su concepto», remarcó.

A criterio de Mérida, una acción más efectiva para aprovechar el momento coyuntural hubiera sido catear casas para encontrar delincuentes, eso hubiera sido llegar a fondo contra la criminalidad. Con esa cobertura y ciertas garantí­as se hubiera creado un plan de contingencia para optimizar el actuar de la PNC, comentó.

Mérida valora que ya no es necesario ampliar el Estado de Excepción, porque el de hace quince dí­as solo fue para un propósito, a menos que el Gobierno tuviera información de que los transportistas tuvieran las mismas intenciones de realizar otro paro.

Los últimos estados que limitaron las garantí­as en el paí­s ocurrieron en 1982. Pero desde que asumió la Jefatura de Estado el general í“scar Humberto Mejí­a Ví­ctores no ocurrí­an, hasta hoy con ílvaro Colom, ilustró Mario Mérida.

IGNORADO


A pesar que el Decreto Gubernativo que definió el Estado de Prevención en el paí­s prohí­be la portación de armas, esta disposición no se cumplió, los casos quedaron a la vista de la opinión pública.

Los agentes de empresas de seguridad privada, los famosos guardaespaldas y la delincuencia siguen portando armas cortas y largas. La presencia de agentes de seguridad vestidos de particular se puede ver en las calles sin que la autoridad proceda. La delincuencia sigue actuando armada en las calles, casos relevantes El Gallito, la banda de secuestradores en Chimaltenango, la banda que secuestró familiares de un diputado, enfatizan algunos analistas.