Hasta el cansancio


Mientras en el mundo se escuchan voces cada vez más numerosas y fuertes acerca del «genocidio alimentario», la inteligencia de los Estados Unidos se esfuerza por magnificar el problema del narcotráfico, para presentarlo como la principal amenaza que enfrenta nuestro paí­s y extensivamente México y Centroamérica. La indiscutible maniobra para desviar la atención y alcanzar (como ya lo hizo durante el reciente viaje del presidente Colom a los Estados Unidos), la aceptación de nuestro paí­s, a la geopolí­tica estadounidense, representada por el Plan Mérida. Plan elaborado por quienes, so pretexto de combatir al narcotráfico (que ellos mismos promueven y apañan), pretenden mantener unidades militares y de inteligencia, que garanticen que las empresas transnacionales que explotan nuestros recursos (y aquellos cientos de nuevas licencias que esperan su turno para continuar con su miserable entrega), puedan continuar saqueando las riquezas de todos los guatemaltecos.

Carlos E. Wer

Esa intención de desviar la atención de los guatemaltecos, no es casualidad. Varios columnistas han expresado, no solamente su preocupación por la aceleración de la crisis económica y sus consecuencias en el alza de los precios de la canasta básica, sino su reflejo en la ya de por sí­ deteriorada economí­a de la mayorí­a de las familias guatemaltecas, lo que a la larga llevará a éstas a protestas que podrí­an degenerar en una explosión social.

Ante tal eventualidad, el Plan Mérida, como su homólogo Plan Colombia (que fuera escrito en inglés como lo ha denunciado hasta la saciedad esta columna), servirá de paso para que la presencia del equipo militar que acompaña a la «ayuda», sirva de vehí­culo para atemorizar a la población y tratar de impedir su manifestación de protesta por la crisis. ¿Será que los 550 millones de dólares, de la primera entrega, y la planificada de 1,500, en los próximos años, sean capaces de detener un negocio de trillones de dólares, el que, además, está protegido por el poder económico y polí­tico del imperio?

Los acontecimientos de Sudamérica, en los que la visión de la construcción de paí­ses que luchan por su soberaní­a y por la protección de su población, privilegiada ante los intereses de las transnacionales que han mantenido su explotación, preocupa a los polí­ticos neoliberales que aún mantienen el poder en los Estados Unidos. La casi segura pérdida de la estratégica Base Militar estadounidense de Manta en el Ecuador, exige el fortalecimiento de la red de bases militares que construyeran con la intención de apoyar militarmente al proyecto ALCA, con el que soñaron controlar el mantenimiento de la explotación de los recursos naturales de esa región.

No pueden permitirse el lujo de que la región centroamericana pueda inclinarse hacia la búsqueda de soluciones a la problemática económica, polí­tica y social, que reflejen empatí­a con los movimientos revolucionarios, especialmente aquellos encabezados por Chávez, Evo y Correa. Es por eso que duplican el Plan Colombia (lo cual fue «sugerido» por el gobierno tí­tere del presidente Uribe), mediante el Plan Mérida, el que, además, servirá de soporte al Plan Puebla Panamá.

La prueba más contundente de que ese famoso Plan tiene otro objetivo más allá que el combate al narcotráfico, lo representa un hecho incuestionable: Los juicios pendientes en el Tribunal Federal de los Estados Unidos, en el Distrito de Columbia contra George Herbert Walker Bush, quien, como resultado de la investigación ordenada por el Congreso de la Unión a través de la Comisión Kerry, inculpara a este torvo personaje, Jefe de la banda que introdujera masivamente el crack a los estados Unidos.

Esta columna ha denunciado hasta el cansancio esa responsabilidad, para que no nos den «atole con el dedo» para lo que publicamos hoy nuevamente dichos juicios:

Cargo 1 Tí­tulo 18 del CEU. 1961 et seq. Asociación delictuosa.

Cargo 2 Tí­tulo 21 del CEU. 952 y 963. Conspiración para importar estupefacientes.

Cargo 3 Tí­tulo 21 del CEU. 848. Empresa delictuosa continua. (Jefatura de una banda narcotraficante).

Cargo 4 Tí­tulo 18 del CEU. 1503. Conspiración para estorbar la administración de justicia. Y

Cargo 5 Tí­tulo 18 del CEU. 1505. Conspiración para estorbar la administración de justicia.

Ante tamaña e irrefutable prueba, proveniente de la propia Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, ¿será que necesitamos que el Plan Mérida venga a combatir el narcotráfico a nuestro paí­s? ¿No serí­a mejor que lo combatieran en el suyo y dejarnos a nosotros que podamos emplear todas nuestras energí­as para evitar que el hambre azote a nuestro pueblo?