El precio con incremento en el transporte de pasajeros continúa y molesta al usuario como zapato que aprieta. El fin de semana hubo descontentos pacíficos en la ciudad y los departamentos.
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Transportistas del servicio urbano en la capital cobraban Q3 a partir de las 18:00 horas; ayer domingo los pasajeros se sorprendieron por el aumento de precio en ese horario.
Desde Quetzaltenango llegó el grito de auxilio del usuario del transporte urbano, denunciaron que de la rotonda Benito Juárez al centro de la ciudad, un trayecto aproximado de dos kilómetros, el precio fue de Q3 durante la tarde.
Los pasajeros que de Guatemala viajan a Asunción Mita, Jutiapa, empezaron a pagar Q40 hace tres semanas, el precio anterior era de Q25; algunos usuarios consultados indicaron que la respuesta de los ayudantes es «paga o no viaja».
Para trayectos más largos como San Cristóbal frontera con El Salvador o el municipio Atescatempa, por ejemplo, el precio aumenta hasta Q45 y Q47, precios que comprimen la economía de las familias del área rural, protestaron.
La semana anterior, Luis Gómez de la Asociación del Transporte Urbano de Pasajeros en la capital, indicó que los empresarios asociados exigen autorización del precio real por pasajero, estimado en Q4.25, están dispuestos a rechazar los subsidios o en extremo entregar las unidades para que el Gobierno preste el servicio.
Las razones del estira y encoge en este tema son abundantes, la principal causa que mantiene acorralados a los dueños de buses es el alto costo del combustible y los derivados necesarios para mantener en funcionamiento las unidades.
El usuario no deja de clamar que los salarios y las fuentes de ingresos económicos están en desventaja con la realidad que atraviesa el país. Además, no han dejado de sacar a luz el abuso y mal trato de ayudantes y pilotos, tanto en el servicio urbano como extraurbano.
Con esta crisis del transporte y la necesidad de precios más altos, también salió a relucir el mal negocio que ha resultado ser la implementación de subsidios durante más de 16 años, con los cuales los propietarios ofrecieron mejorar el servicio, las unidades y los horarios que nunca llegaron al usuario; protestan en la mayoría de las zonas de la capital.
Asimismo, lamentan el mal negocio que fue la flotilla de los «tomates», buses que entraron a funcionar durante la administración municipal de í“scar Berger, cuando el actual alcalde ílvaro Arzú era presidente de la República. Los autobuses fueron devueltos por falta de respaldo mecánico y de repuestos, supuestamente ingresaron al país como unidades nuevas.
¿Y los más pobres?
Es casi nula la información acerca de los aumentos en el precio del pasaje extraurbano en los lugares más alejados con pobreza y pobreza extrema superior, aquellos que dependen únicamente de esa clase de transporte para intercambiar o conseguir productos de subsistencia y que anotó la UNE en su programa de Gobierno, son San Marcos, Totonicapán, Huehuetenango, Quiché, Alta y Baja Verapaz localizados principalmente en el Occidente y Noroccidente del país.
La actual administración del Estado no ha concretado soluciones al problema de los precios aunque en su programa «Sector Transportes y Telecomunicaciones» tiene anotado: «Readecuar las leyes en función de tarifas y medios alternativos de servicio que se fundamente con las características socioeconómicas con los demandantes del servicio a nivel nacional».