El presidente dominicano Leonel Fernández aspira a lograr hoy un tercer mandato en los comicios presidenciales, ante una oposición que ha cuestionado precariedades sociales, escándalos de corrupción y el uso de recursos del Estado en su campaña.
Las elecciones transcurren en un clima de «orden y buena organización», a pesar de hechos aislados de violencia política, reportó hoy el jefe de la misión de observadores de la OEA, José Octavio Bordón.
«Lo que hemos visto es orden y buena organización, esperamos que en el resto del país las cosas estén marchando igual», declaró a periodistas el jefe de un grupo 50 delegados del organismo interamericano, que forma parte de un contingente de casi 200 observadores internacionales.
Roberto Rosario, vocero de la Junta Central Electoral, dijo que las elecciones «se desarrollan con normalidad», aunque la oposición presentó quejas sobre supuestos planes de partidarios del gobierno para comprar documentos de identidad para votar.
El opositor Miguel Vargas, del ex gobernante Partido Revolucionario Dominicano (PRD, socialdemócrata), con un promedio de casi 40% en varios sondeos, busca forzar una segunda vuelta, para evitar la reelección de Fernández. En un lejano tercer lugar aparece el socialcristiano Amable Aristy.
El presidente liberal ha gobernado dos periodos (1996-00 y 2004-08) y necesita mayoría absoluta (la mitad de los votos más uno) para ganar.
Una encuesta de la firma Greenberg le otorga a Fernández un 55% de las intenciones de voto, similar a otros sondeos como los de Gallup (51,7%); Noxa (54%) y Penn, Schoen & Berland (56%), pero Vargas dice que son parte de una campaña de manipulación del gobierno.
Miles de dominicanos votaron en calma desde temprano y formaban filas en los más de 13 mil colegios electorales en todo el país.
Los índices de participación en este país caribeño oscilan entre 73 y 76% y se espera que el primer boletín de resultados sea emitido entre las 19:00 y 20:00 horas (en Guatemala).
La Junta Central Electoral llamó a la calma luego de dos hechos de violencia política en el interior del país, en las ciudades de Villa Vásquez y San Juan, que dejaron tres muertos, siete heridos de bala y decenas de detenidos entre oficialistas y socialdemócratas.
«Estamos tratando de conseguir que esto (la violencia política) quede como algo que se supere en ese lugar y no tenga incidencia», declaró el jefe de la misión de la OEA.