Visita Arabia Saudita bajo el signo de Irán y el petróleo


Después de tres dí­as en Israel, el presidente estadounidense, George W. Bush, viajó hoy a Riad para una visita de menos de 24 horas a Arabia Saudí­ centrada en el alza de los precios del petróleo y cómo contrarrestar la creciente influencia de Irán.


El «Air Force One» aterrizó en el aeropuerto internacional del Rey Jaled, procedente del aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv.

En el aeropuerto de Riad le esperaba el rey Abdalá de Arabia Saudita, paí­s que es la segunda etapa de la gira del mandatario estadounidense por Oriente Medio que terminará con una visita a Egipto, mañana y domingo.

El rey Abdalá dio al presidente estadounidense un abrazo y estrechó la mano de su esposa, Laura. Luego se trasladaron a la residencia real de Janadriya, a unos 45 km de Riad, para almorzar con el soberano saudita.

Las reuniones entre ambos dirigentes, según los analistas, abarcarán la situación en Irak y Lí­bano, el proceso de paz israelo-palestino y la creciente influencia de Irán en la región, un fenómeno que preocupa cada vez más a Washington y Riad.

Bush cuenta además con pedir al rey Abdalá que actúe para contener el alza de los precios del petróleo, que hoy franquearon por primera vez los 127 dólares el barril en Nueva York.

El presidente de Estados Unidos ya habí­a formulado una petición en este sentido al soberano durante una visita precedente en enero a Arabia Saudita.

Este paí­s tiene un 25% de las reservas mundiales de crudo y es el lí­der de la Organización de Paí­ses Exportadores de Petróleo (OPEP), con una producción de unos 9 millones de barriles diarios.

Los sauditas se negaron porque consideran que la oferta de crudo es suficiente y que la escalada de los precios es consecuencia sobre todo de la especulación.

Coincidiendo con la llegada de Bush, la Casa Blanca anunció hoy la firma de varios acuerdos para la mejor protección de las infraestructuras sauditas contra el terrorismo y para cooperar en el sector de la energí­a nuclear de uso civil.

Según un comunicado de Washington, «la economí­a mundial depende en gran medida de la energí­a de Arabia Saudita» y Estados Unidos tiene «un vivo interés en ayudar a los sauditas a proteger sus infraestructuras energéticas contra el terrorismo».

Arabia Saudita será así­ la tercera monarquí­a petrolera del Golfo en firmar un acuerdo de este tipo con Estados Unidos, después de Bahréin en marzo y los Emiratos Arabes Unidos en abril.

Estadounidenses y sauditas también firmaron un protocolo de acuerdo para preparar el acceso de Arabia Saudita a fuentes de combustible para reactores nucleares.

Por otra parte, en Israel, a donde llegó el miércoles para participar en la conmemoración del 60 aniversario de la creación de Israel, Bush aportó su apoyo al Estado hebreo, sobre todo con respecto a Irán.

«La población de Israel es de poco más de 7 millones de personas pero cuando hacen frente al terror y al mal, ustedes son 307 millones porque Estados Unidos está a su lado», recalcó al calificar de «imperdonable» dejar a Irán dotarse del arma nuclear.

El creciente papel de Irán en la región quedó patente recientemente en Lí­bano con el triunfo del movimiento chiita de oposición, Hezbolá, que cuenta con el apoyo de Teherán, en unos enfrentamientos con las fuerzas del gobierno pro occidental apoyado por Estados Unidos y Arabia Saudita.

Los expertos esperan que Bush presione al rey Abdalá para que haga todo lo posible por contrarrestar a Irán no sólo en Lí­bano sino también en Irak.

Pero para los dirigentes sauditas, la lucha contra la influencia iraní­ pasa por la resolución del conflicto israelo-palestino, que alimenta frustraciones en el mundo árabe.