El Dalai Lama criticó de nuevo a China por la «represión» de las protestas en el Tíbet hace dos meses hoy en Francfort, al iniciar en Alemania una gira por Europa que incluirá una visita a Gran Bretaña y Francia, y luego viajará a Australia y Estados Unidos.
«Al igual que en el pasado, la reacción de las autoridades políticas chinas fue la represión. Es muy triste», declaró el líder espiritual en el exilio de los tibetanos, poco después de su llegada al aeropuerto de Francfort.
El Dalai Lama destacó una vez más que no desea la independencia del Tíbet, sino su autonomía, y que los tibetanos quieren vivir en armonía con China.
«La auténtica armonía ha de estar basada en la confianza, y la confianza en la igualdad. De momento faltan ambas», añadió el líder espiritual budista, que vive exiliado en India desde 1959.
El Dalai Lama tiene previsto pasar cinco días en Alemania, uno de los países europeos que le ha dado más apoyo. El lunes será recibido en Berlín por la ministra de Cooperación y Desarrollo Heidemarie Wieczorek-Zeul.
El líder tibetano fue recibido en Francfort por el primer ministro regional Roland Koch y dijo que el objetivo de su viaje era «promover los valores humanos, la armonía y una ética secular».
Su visita a Alemania ha levantado dudas, ya que no se reunirá ni con la canciller Angela Merkel, de gira por América Latina, ni con el ministro de Relaciones Exteriores Frank-Walter Steinmeier.
Las relaciones biletarales sino-germanas se deterioraron notablemente en septiembre cuando Merkel recibió al Dalai Lama en la cancillería y apoyó sus demandas de autonomía cultural para el Tíbet.
Pese al bajo perfil de la visita, China expresó hoy sus objeciones.
«Seguiremos siendo coherentes. Nos oponemos a que un miembro del gobierno alemán reciba al Dalai Lama y a que Alemania le permita llevar a cabo esta visita», dijo al diario Frankfurter Allgemeine Zeitung Junhui Zhang, consejero de la embajada china en Berlín, refiriéndose a la reunión con la ministra Wieczorek-Zeul.
La gira del premio Nobel de la Paz de 1989 por cinco países terminará el 20 de agosto, cuatro días antes de la clausura de los Juegos Olímpicos de Pekín.
La reacción china a los disturbios que estallaron en Lhasa, la capital del Tíbet, el 14 de marzo desató la reprobación internacional y una campaña de presión sobre Pekín en materia de derechos humanos.
El gobierno tibetano exiliado en India dijo que 203 tibetanos murieron en la «represión» de los disturbios, mientras que Pekín asegura que los «alborotadores» y los «insurgentes» mataron a 21 personas.
Asimismo Pekín acusa al líder espiritual tibetano de fomentar la violencia antes de los Juegos Olímpicos -que empezarán el 8 de agosto-, lo que éste ha negado repetidamente.
A comienzos de este mes emisarios del Dalai Lama se reunieron con responsables chinos para intentar calmar la tensión en el Tíbet.
La segunda etapa de la gira del Dalai Lama será una visita de nueve días a Gran Bretaña, donde se entrevistará con el primer ministro británico Gordon Brown.