La mayoría de los israelíes reclama la renuncia de su primer ministro, Ehud Olmert, involucrado en un escándalo por corrupción que investiga la policía, mostrando así su desconfianza hacia el jefe del gobierno.
Según el resultado de una encuesta publicada hoy por el diario Yediot Aharonot, un 59% de los israelíes desea que Olmert dimita, contra un 33% que considera que debería terminar la legislatura, que comenzó en 2006 y llega a su fin en noviembre de 2010.
Por otra parte, el 60% de los encuestados dice que no cree que Olmert sea inocente -como asegura el jefe de gobierno- en el nuevo escándalo de corrupción en el que se ha visto implicado, mientras que el 22% afirma lo contrario.
Asimismo, para el 60% de sus compatriotas Olmert no está en condiciones de permanecer en sus funciones a causa de las sospechas que pesan sobre él. Un 38% de los encuestados afirmó lo contrario.
Pese a haber reconocido él mismo que no goza del apoyo de la población, especialmente después de los errores de la guerra contra el Hezbolá chiita libanés en el verano (boreal) de 2006, «nunca sus índices de popularidad habían caído tan bajos», señala el rotativo.
Según el ministerio de Justicia israelí, el primer ministro es sospechoso de haber recibido «cantidades importantes» y «no autorizadas» de dinero del empresario estadounidense Morris Talansky durante un largo periodo, «cuando era alcalde de Jerusalén y posteriormente ministro de Comercio e Industria» en los años 90 y hasta 2002.
«Olmert será interrogado de nuevo en función de la investigación en curso», declaró hoy el portavoz de la policía, Micky Rosenfeld. Olmert ya había sido interrogado una primera vez por la policía el 1 de mayo.
«Otros sospechosos fueron convocados de nuevo, especialmente Shula Zaken y Uri Meser», precisó en alusión a la ex directora de personal de Olmert y a su ex socio en un gabinete de abogados.
Ambos son sospechosos de haber recibido en efectivo o en cheque cientos de miles de dólares para financiar las campañas electorales de Olmert a la alcaldía de Jerusalén y a las primarias del partido Likud (derecha).
«Olmert era el príncipe del Likud. Era respetado y yo lo respetaba (…) Supongo que los fondos que le transferí fueron utilizados para sus campañas electorales», confirmó anoche el propio Talansky a la emisora privada de televisión israelí Cadena-10.
Pese a haber reconocido que recibió contribuciones financieras para sus campañas, el primer ministro israelí se declaró inocente y se comprometió a dimitir si la justicia israelí decide inculparlo.
Según la encuesta publicada por Yediot Aharonot, el actual líder del Likud, Benjamin Netanyahu, es considerado como el político más capaz de asumir las funciones de primer ministro con un 37% de apoyo, seguido por el ministro laborista de Defensa Ehud Barak con el 20% y de Olmert con sólo el 10%.
El sondeo fue realizado por el Instituto Dahaf-Minna Tzemach a una muestra de 500 personas, representativa de la población adulta israelí con un margen de error de 4,5%.