LA POESíA Y QUEZALTENANGO


Allá por los años 30, cuando se iniciaba la radio y todaví­a ni se pensaba en la televisión, una de las distracciones en las familias era oí­r a las niñas declamar un poema, tocar el piano, o cantar.

Dr. Carlos Pérez Avendaño

Aún cuando de niños en nuestra casa habí­a un piano, en nuestra familia nadie tuvo un talento musical que lo indujera a tocarlo, y años después el piano, apolillado, lo vendió nuestro hermano Alberto para hacer un su viaje a México.

A nuestra madre le gustaba declamar, y con frecuencia le oí­amos recitando El violí­n de Llanco, un largo poema que nuestra hermana Mercedes se aprendió de principio a fin y que también lo recitaba repetitivamente. Eran los tiempos en que en nuestro medio, la poesí­a de Gustavo Adolfo Becker, de Amado Nervo y de Rubén Darí­o era la más cautivada. A la Lila mi mujer siempre le encantó aquella estrofa de Becker: «Por una mirada un mundo; por una sonrisa un cielo; por un beso… yo no sé que te diera por un beso».

Con el transcurso de los años, la costumbre de que cuando a la casa se presentaba una visita, y le pedí­a a una de las hijas que tocara el piano o que recitara, se acabó, y hoy, ya nadie declama; sin embargo por allí­ quedan en muchos de los que vivimos aquellos idos tiempos, los gratos recuerdos de aquellas épocas y que ahora se hacen más vigentes al releer los poemas de Darí­o.

Fue ya hace muchos años que por última vez visité Managua, y como siempre, y una vez más, me impresionó el monumento que en el parque Central tiene grabada en el pedestal la dedicatoria «Nicaragua a su Rubén Darí­o», y en el cual lucen estrofas de cuatro de sus más bellos poemas. Espero que la guerra y el terremoto que asolaron a la tierra de Darí­o, no hayan dañado ese bello monumento.

Todo lo anterior vino a mi memoria cuando al leer este martes 6, en la página Cultura de éste acogedor vespertino La Hora, leí­ el artí­culo que escribe Mario Cordero sobre el Festival Internacional de Poesí­a que se celebrará en Quetzaltenango del 10 al 16 de este mayo. Un festival homenaje al poeta totonicapense Luis Alfredo Arango, y que reunirá a 40 poetas provenientes de doce paí­ses americanos ¡Qué buena nota!

El festival quetzalteco, que según nos cuenta Mario, se ha calificado entre los tres más galardonados de la región, se inició hace 5 años como consecuencia del entusiasmo del grupo de jóvenes Ritual quienes con mentes de poetas contribuyen a fertilizar una poesí­a que contrasta con la de aquellos otros infelices jóvenes inmersos en el hedonismo de la droga y que ahora viven una vida sin sentido.

En nombre de la Lila mi mujer y mí­o propio, una felicitación a los chivos quetzaltecos, que hoy, Dí­a de la Madre, estarán felicitando y agradeciendo a esas mujeres que, les ofrecí­an a sus recién nacidos la leche de sus pechos a la vez que abrazándoles les declamaban un poema.