El reto de adaptar a Saramago


Fernando Meirelles adaptó al cine la novela

El cineasta Fernando Meirelles, cuya pelí­cula «Blindness» («La ceguera»), basada en «Ensayo sobre la ceguera» de José Saramago, abre el miércoles el Festival de Cannes, brilla en el difí­cil arte de adaptar la literatura al cine.


Tras «Ciudad de Dios» y «El jardinero fiel» -pelí­culas en las que Meirelles logró al mismo tiempo respetar el espí­ritu del libro original y transformarlo en una obra personal-, el director brasileño asume ahora el reto de adaptar al premio Nobel portugués, incansable escrutador del alma y la sociedad humanas, y su novela de personajes sin nombre.

Nacido en Sao Paulo en 1955, Meirelles realizó estudios de arquitectura antes de dedicarse al cine, tanto a la dirección como a la producción.

El éxito mundial de su pelí­cula «Ciudad de Dios» le aportó el reconocimiento internacional.

Pero Meirelles tení­a tras sí­ ya varios cortometrajes y dos largometrajes, «O menino maluquinho 2» (1996) y «Domésticas» (2001), con el que ganó el Gran Premio Flechazo del Festival de Toulouse en 2002, sólo dos meses antes de que «Ciudad de Dios» fuera presentada en la selección oficial del Festival de Cannes y aclamada por la crí­tica.

«Ciudad de Dios», basado en la novela epónima de Paulo Lins, es un ejemplo rotundo del talento del cineasta.

El libro de Lins, con sus innumerables personajes, parecí­a inadaptable. Meirelles demostró lo contrario, convirtiéndolo en una pelí­cula dramática e intensa, alegato sin concesiones sobre la violencia en las favelas de Rí­o y una de las mejores de la cinematografí­a brasileña de los últimos tiempos.

Cineasta testigo, Meirelles no se considera militante porque, «lamentablemente, el cine no cambia nada, sólo sirve para mostrar».

Su motivación fue «hacer un filme para mostrar a los brasileños un pedazo del paí­s que no conocen y que todo el mundo tendrí­a que conocer», una parte del paí­s que él mismo desconocí­a hasta descubrir la obra de Lins, declaró en la época el director.

Partiendo de una motivación totalmente distinta, puesto que se le propuso la dirección de una producción ya en marcha, Meirelles logró tres años después, con «The constant gardener» («El jardinero fiel»), la mejor adaptación al cine hecha nunca de la obra del británico John Le Carré, en opinión del propio escritor.

Meirelles simplificó la trama de la novela, dio una importancia crucial a la filmación africana y le aporto con sus imágenes un sentimiento de urgencia y un sesgo barroco para lograr una pelí­cula que es a la vez un thriller, una historia de amor y una denuncia de la utilización de la población africana para experimentar medicamentos por parte de las grandes firmas farmacéuticas.

«Sin ser descortés con las adaptaciones precedentes de mis libros, esta es sin duda la primera vez que un cineasta hace una gran pelí­cula, aunque adaptada de uno de mis libros, pero una pelí­cula suya, en la que él dijo lo que querí­a decir», opinó Le Carré cuando el filme fue estrenado.

Ahora, Cannes tendrá la primicia del nuevo reto de Meirelles. Su pelí­cula «La ceguera» tendrá el miércoles el honor de inaugurar el festival cinematográfico más importante del mundo.

«La ceguera», interpretada por Julianne Moore, Mark Ruffalo, Danny Glover y Gael Garcí­a Bernal, transcurre, como la novela de Saramago, en una ciudad indeterminada asolada por una epidemia de ceguera de la que escapa solamente una mujer.

Sólo queda esperar para ver si el exigente público de profesionales de Cannes considerará esta adaptación tan excelente como las anteriores.