El Partido Socialista serbio (SPS), todopoderoso bajo Slobodan Milosevic y diezmado tras la caída de su régimen en 2000, tendrá la oportunidad de ser árbitro en el nuevo gobierno, tras las elecciones legislativas de mañana que enfrentan a proeuropeos y ultranacionalistas euroescépticos.
Codo a codo en los sondeos, ni la alianza proeuropea del presidente Boris Tadic, con 33% de las intenciones de voto, ni los ultranacionalistas de Tomislav Nikolic, el jefe del Partido Radical Serbio (SRS), que obtendría 34% de los votos, están en condiciones de lograr la mayoría absoluta.
De su lado, el SPS, que obtendría 7% de los votos, trata de encontrar un segundo impulso bajo la batuta de su nuevo líder, Ivica Dacic, afirmando al mismo tiempo querer mantener las grandes líneas de la política del difunto presidente yugoslavo.