La CIA, la Guerra Frí­a, los proyectos de desarrollo y los intereses norteamericanos en Guatemala


El 29 de junio con la salida del coronel Dí­az y la formación de la Segunda Junta no quedaba resuelta la sucesión. Castillo Armas desde Chiquimula demandó la renuncia incondicional de La Junta sin perder de vista que Monzón como Presidente de esta al lado de Cruz Salazar y Dubois se erigí­a en un hombre fuerte alternativo. Así­ la situación se complicó para el Departamento de Estado y para Peurifoy, a quien le agradaba Monzón y habló de él a Dulles, este por su parte elegí­a a Castillo Armas como el lí­der indicado. Peurifoy percibí­a que Castillo Armas no aceptarí­a ir en segundo lugar y también que Monzón no serí­a apoyado por la gente de La Liberación, lo que hací­a necesario reunirlos cuanto antes.

Mario Castejón

Henry Holland, el subsecretario de Estado para Latinoamérica, telefoneó a Honduras al Embajador Withing Willauer para hablar con Castillo Armas y luego avisó a Peurifoy quien contactó a Monzón, la cita serí­a en El Salvador. El presidente í“scar Osorio ofreció sus oficinas para la Conferencia y el Nuncio Papal Genaro Verolino actuarí­a como mediador. Peurifoy no asistió inicialmente por reservas de Holland dada su forma de ser frontal, pero en vista de que un acuerdo se hací­a difí­cil, el Embajador M. McDermott, en San Salvador, con instrucciones de Holland pidió auxilio a Peurifoy quien llegó a la mañana siguiente, el dí­a 1º.de julio. Nuevamente la transcripción de documentos caracteriza a Peurifoy cuando dijo que «habí­a sido autorizado para golpear dos cabezas duras», refiriéndose a la de Monzón y la de Castillo Armas. En esa Reunión Peurifoy habló en privado con Castillo Armas, diciéndole que él ayudarí­a para que fuese electo Presidente al corto plazo pero por de pronto era necesario que aceptara integrar una nueva Junta con Monzón. Castillo Armas aceptó condicionando a que también se integrara el Mayor Enrique Trinidad Oliva, hombre de su confianza.

El 2 de julio en San Salvador se suscribió el Acta de Pacificación y la nueva Junta asumió los Poderes Ejecutivo y Judicial derogada ya parcialmente la Constitución del 45. Desde una semana atrás se habí­an detenido las hostilidades en Guatemala y se percibí­a una calma chicha ante los acontecimientos, aunque ya en ese ,momento la figura de Castillo Armas predominaba. Dentro de los hombres de confianza del ex presidente Arbenz con excepción de una iniciativa del coronel Paz Tejada. El 3 de julio una multitud recibió a Castillo Armas, quien llegó en un avión con Peurifoy y recorrió desde el aeropuerto hasta el Palacio Nacional. Cumpliendo con lo ofrecido por Peurifoy; el 7 de julio renunciaron a la Junta Cruz Salazar y Dubois, eligiéndose a Castillo Armas como presidente de la nueva Junta a la par del coronel Elfego Monzón, tenido como el representante de la lí­nea del Ejército.

El domingo 1 de agosto se dispuso un desfile conjunto entre elementos del Ejército de Liberación y del Ejército Nacional en el llamado Desfile de la Victoria. El lunes 2 de agosto, en horas de la madrugada, se produjo un levantamiento de los cadetes de la Escuela Politécnica, quienes atacaron a las fuerzas de Liberación acantonadas en el Hospital Roosevelt, todaví­a en construcción. Castillo Armas se encontraba en Antigua y se apresuró a regresar a la capital entrando por los barrancos del puente del Incienso hasta el Palacio Nacional. Las fuerzas de la Liberación fueron sacadas con las manos en alto con la mediación de monseñor Rosell y Arellano, habiendo quedado atrás muertos de uno y otro bando y conminados a caminar hasta la Estación del Ferrocarril, los vencidos se dispersaron, la mayorí­a, hací­a Oriente. Los cadetes llegaron a un acuerdo con la Junta de Gobierno que se comprometió a que no habrí­a represalias.

El 2 de agosto nuevamente Peurifoy fue un factor decisivo para negociar la continuidad y por un momento actuó para que el poder pasara a manos del coronel Monzón, pero al final, con instrucciones de Washington, predominó la figura del Caudillo de la Liberación. Parece ser que la actuación de Peurifoy no fue ni mucho menos del gusto de Castillo Armas y ello influyó para que a corto plazo el Embajador fuera sustituido y enviado a Tailandia.

Terminó la etapa de juntas y sucesiones, el 1º. de septiembre cuando Monzón y Oliva renunciaron quedando Castillo Armas como único Gobernante. El 14 de octubre se celebró un Plebiscito para confirmarlo como Presidente de la República por la Asamblea Nacional Constituyente que se realizó el 31 de octubre.

Nota: el martes pasado murió el Ing. José Fdo. Llerena, un gran amigo que fue también esposo, padre y cristiano ejemplar. Acompañamos con Cristo, mi fiel compañera, a su esposa Marisa e hijos a una misa en sufragio de su alma el Dí­a de la Ascención. Al fondo del retablo el Señor con blancas vestiduras nos veí­a a los presentes como llevándolo de su mano al ascender a los cielos.