Agricultores argentinos se mantenían hoy a la vera de las rutas bloqueando el paso de camiones con cereales, tras volver a la huelga con suspensión de exportaciones de granos por ocho días, al fracasar negociaciones con el gobierno de Cristina Kirchner.
En la ruta 14, a las puertas de la ciudad de Gualeguaychú (230 km al norte), uno de los puntos más álgidos de la anterior huelga de 21 días en marzo, los productores interceptaban a camiones con cereales pero dejaban pasar al resto de los vehículos.
En esa ruta llamada del Mercosur detenían además por dos o tres horas a transportistas de países vecinos a quienes impedirán totalmente el paso desde la noche del jueves, advirtieron.
La paralización de las exportaciones de granos hasta el 15 de mayo, aunque esta vez sin afectar el abastecimiento de alimentos en las grandes ciudades, fue decidida el miércoles por las cuatro entidades que representan a miles de pequeños, medianos y grandes productores agrarios del país.
El conflicto afecta sobre todo a las provincias de Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos (centro-este) y Córdoba (centro), la rica zona agropecuaria más productiva del país.
Los productores se concentraban en las rutas y en cada lugar la protesta se llevaba a cabo con una modalidad propia decidida en asamblea.
Según Alfredo de Angeli, representante del ala más dura de la Federación Agraria (FAA) que reúne a unos 100.000 pequeños agricultores, «unas 300 manifestaciones» se realizaban en distintos puntos del país.
En la ruta 11, al noreste de la provincia de Santa Fe (centro-este), donde decenas de tractores estaban apostados al borde del camino, todos los vehículos quedaban bloqueados durante dos horas, liberándose el paso intermitentemente.
En tanto, un «tractorazo» (manifestación de tractores) se realizaba este jueves por el centro de la ciudad de Mar del Plata (400 km al sur), principal centro turístico de la costa atlántica argentina, donde residen unas 600.000 personas en forma permanente.
Los productores se pusieron en pie de guerra el 11 de marzo pasado cuando el gobierno anunció la aplicación de retenciones (impuestos a las ventas externas) móviles sobre la soja, el mayor producto exportable de Argentina.
La puja con el campo guarda relación con la renta del llamado «oro verde»: la soja generará este año unos 24.000 millones de dólares, de los cuales el fisco intenta captar unos 11.000 millones por la vía de impuestos, lo que el campo considera confiscatorio.