Retorna la idea del «dúo dinámico»


Barack Obama, senador de Illinois, lidera la carrera por la candidatura demócrata, pero Hillary Clinton lo sigue muy de cerca.

La idea de que Barack Obama y Hillary Clinton integren una única fórmula como candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia de Estados Unidos, en aras de la unidad demócrata ante el republicano John McCain, vuelve a emerger cuando la prensa da por hecha la investidura del joven senador.


Pero curiosamente, mientras hace dos meses Clinton, a pesar de ir a la zaga, evocaba la hipótesis de tomar a su joven rival como su compañero de fórmula, su equipo asegura ahora que a la ex primera dama la idea de pelear por la vicepresidencia junto a Obama no se le cruza por la mente.

«No la escuché expresar su interés para tal fórmula», declaró el martes su director de comunicación Howard Wolfson.

Un escuadrón de jóvenes militantes demócratas cercanos a Clinton lanzó por lo tanto una «campaña por la fórmula perfecta».

«Mi objetivo era organizar a los partidarios de una fórmula Clinton-Obama (…) pero en las últimas semanas he dialogado con partidarios de Obama, que hablan de una fórmula Obama-Clinton, y tienen razón», dijo el fundador de la organización «Voteboth» (vote por ambos), Adam Parkhonenko.

El martes último Harold Ford, del DLC (Democratic Leadership Council), lí­der de una corriente centrista en el Partido Demócrata, comenzó a abogar con fuerza por una candidatura común.

«Una fórmula Obama-Clinton podrí­a responder a las grandes preocupaciones, de una parte y de la otra, por las diferencias y la animosidad (entre ambos campos), y por la dificultad de Barack de atraer el voto de los blancos», dijo Ford al canal MSNBC.

William Galston, quien fuera un colaborador de Bill Clinton, marido de Hillary, y que actualmente trabaja en la Brookings Institution, estima que este dúo podrí­a impulsar a Obama a intentar lo inconcebible, como cuando en 1960 John Kennedy ofreció la vicepresidencia a Lyndon Johnson y en 1980 Ronald Reagan hizo equipo con George Bush.

«A pesar de las diferencias, Obama bien podrí­a decidir que lo más prudente es reunir el partido de la forma más visible que se pueda imaginar», proponiéndole a Clinton compartir una fórmula. «Si ella no acepta, el partido no la perdonará jamás», sostuvo Galston.

Desde hace varios meses algunos comentaristas polí­ticos sueñan con que los candidatos-estrella del Partido Demócrata terminen aliándose, a pesar de la creciente aspereza de la campaña.

Después de sus victorias en Ohio y Texas en marzo, Clinton habí­a previsto hacer un equipo con su rival… siempre que ella fuera cabeza de lista.

«Si ambos se unen, su fuerza será prácticamente imposible de detener», dijo entonces Bill Clinton.

Pero Obama, decidido a no bajar la cabeza mientras sea el primero en la carrera demócrata, hizo desvanecer este sueño.

La maniobra es «bastante transparente», estimó el estratega del senador de Illinois, David Axelrod, dando a entender que los Clinton intentaban hacer creer que, votando por la ex primera dama, los electores podrí­an -al mismo precio- ver a Obama en la vicepresidencia durante el tiempo suficiente para que nutra su currí­culum polí­tico en vistas a la presidencia.

Pero en la actualidad nadie evoca a Clinton como cabeza de lista y el tema se maneja con prudencia en el campo de Obama.

«Evidentemente, cuando nos hayamos asegurado la investidura, Obama deberá tomar una decisión y elegir a un compañero de fórmula, pero es prematuro hablar de ello», repitió el miércoles David Plouffe, estratega del senador.