Marcha en apoyo a fiscales


Miles de maestros, estudiantes y religiosos marcharon ayer en la capital hondureña en apoyo de los fiscales que desde hace 30 dí­as realizan una huelga de hambre para exigir el despido de los dos fiscales generales y la apertura de juicios por corrupción.


«Si buscas un ladrón en el Congreso hay un montón», «El magisterio consciente aquí­ está presente», Justicia, justicia», coreaban los educadores frente al edificio del Congreso, centro de la capital, donde están los fiscales.

El ministro de Educación, Marlon Brevé, dejó entrever su respaldo al movimiento de los educadores aunque manifestó que tienen que buscar la forma de compensar los dos dí­as de suspensión de clases.

Mientras discurrí­a la protesta, en un hotel de la ciudad comenzaba una reunión entre los presidentes de los tres poderes del Estado, Manuel Zelaya (Ejecutivo), Roberto Micheletti (Legislativo) y Vilma Morales (Judicial) para analizar el problema de la huelga de hambre.

«Nos acompaña el interés de resolver este problema», declaró Morales, antes del inicio de la reunión.

El 7 de abril, cuatro fiscales iniciaron en el edificio del Congreso una huelga de hambre exigiendo que el Ministerio Público (MP) abriera juicios por corrupción y que cesaran despidos y remociones de fiscales emprendidos, supuestamente, para entorpecer los procesos.

Después se han ido sumando a la huelga de hambre otros fiscales, una jueza, dos sacerdotes, un conocido pastor evangélico, entre otros, hasta totalizar unas 25 personas.

A las demandas iniciales se suman ahora la destitución del fiscal general, Leónidas Rosa Bautista, y el fiscal general adjunto, Omar Cerna, porque a su juicio «engavetan» los expedientes de los casos.

El movimiento está recibiendo un apoyo masivo de la población y hasta del propio presidente, Manuel Zelaya, quien desde el inicio del conflicto manifestó abiertamente el apoyo a los huelguistas y pidió la renuncia a los fiscales generales.

Su destitución recae en el Congreso, que es la institución que los nombra.

Hasta ahora, todos los intentos para poner fin a la huelga han sido en vano.