El presidente electo de Rusia Dmitri Medvedev será investido mañana en el Kremlin en una fastuosa ceremonia en la que su mentor, Vladimir Putin, tendrá el principal papel, señal de su intención de retener el poder cuando sea nombrado primer ministro.
La investidura del tercer presidente de Rusia 17 años después del colapso de la Unión Soviética, tendrá lugar ante 2.400 invitados en el palacio del Kremlin a partir de las dos de la mañana (hora de Guatemala), indicó un portavoz presidencial.
Para Medvedev, de 42 años, la investidura marcará la llegada a la cumbre tras una sorprendente ascensión de oscuro burócrata de la era Putin a comandante en jefe de un amplio arsenal nuclear y dirigente del mayor productor de energía del mundo.
Sin embargo la coreografía de la ceremonia dejará en claro desde el principio que Medvedev deberá compartir su poder con Putin cuando éste inicie su nueva carrera de primer ministro con una influencia sin precedentes en ese cargo.
Según un portavoz presidencial, la bandera rusa, el estandarte presidencial y una copia de la Constitución serán llevados a través del palacio al salón principal al cual Putin, de 55 años, entrará primero seguido por Medvedev.
El presidente saliente pronunciará luego un discurso antes de entregar el símbolo de la investidura a Medvedev que tomará a su vez la palabra antes de prestar juramento y ser declarado presidente por la corte constitucional.
Su primer acto importante el jueves será nombrar a Putin jefe del nuevo gobierno, un nombramiento que será aprobado por el Parlamento donde pronunciará un discurso de política general.
El presidente y el primer ministro, – a los que la prensa alude como al «tandem» – presidirán un espectacular desfile militar el viernes.
Pocos son los que piensan que el nuevo presidente será capaz de independencia frente a su antiguo jefe, por lo menos en lo inmediato.
Medvedev fue candidato a las elecciones presidenciales del 2 de marzo pasado exclusivamente con el compromiso de seguir «el plan de Putin». Cuando pronunció su discurso en la Plaza Roja tras su victoria, Putin estaba a su lado.
Durante la presidencia de Putin los primeros ministros fueron figuras sin relieve y sin la menor independencia de criterio frente a él.
Putin ya dejó claro que con él eso cambiará.
En un discurso pronunciado en febrero, describió la función de primer ministro como la de «mayor poder ejecutivo en el país» siendo el presidente relegado al papel de un mero y simbólico «garante de la Constitutición».
Dos tercios de los rusos creen que de hecho controlará al presidente, según un sondeo realizado en abril.
A la ceremonia de investidura asistirán en particular los miembros del gobierno y de la élite política rusa cuya entera lealtad se aseguró Putin en los últimos años.
Ningún gobernante extranjero fue invitado a la ceremonia. Los distintos países serán representados simplemente por sus embajadores.