«Si acaso el gobierno estadounidense en su afanosa lucha en contra del productivo negocio del narcotráfico, ese maligno que, con sus ejecutorias humilla a la sociedad gringa, decidiera utilizar medidas inteligentes, astutas, y atrevidas, trataría de competir comercialmente en contra de esos malignos comerciantes y tal como lo hace un perspicaz empresario que quiere destruir a la competencia y para ello ofrece al público un producto de buena calidad y que sea mucho más barato», dijo hoy la madrugadora transmisión de Radio Escandinava.
«Si de verdad el gobierno gringo quisiera acabar con el narcotráfico, empezaría por comprar toda la cocaína que producen los sembradores colombianos y luego transportarla a su territorio para distribuirla y colocarla a la venta libre en todas las cadenas de supermercados y en las tiendas de todos los pueblecitos ofreciéndola a un precio muy barato, un inteligente movimiento empresarial, atrevido y trascendental», afirmó el locutor.
«Naturalmente ello obligaría a los asustados gringos padres de familia a hacer alto e involucrarse muy responsablemente en la protección de la juventud mediante la educación y vigilancia estricta de los hijos. Sería una irrenunciable tarea en la que los padres tendrían que participar hasta muy adentro como nunca antes lo han hecho». «Una revolucionaria medida que requeriría la aprobación y respaldo de toda la población lo cual precisaría de un referéndum», dijo la radio.
«Pero… la sociedad gringa tiene miedo. Un miedo terrible de que sus hijos se desboquen porque todavía no saben hacer uso responsable de su libertad», afirmó el locutor.
«Si el pueblo norteamericano llegara a convencerse de que la legalización de la droga, es el primordial y primerísimo paso de la lucha contra ese apocalíptico mal se precisa de una intensa campaña educativa a todo nivel y con la participación de todos, de absolutamente todos», recomendó el locutor. «Â¿Será que los padres de familia se creen capaces de asumir esa comprometedora tarea? Indudablemente, habrá muchos que no querrán afrontarla. Habrá que recomendarles que escuchen la voz de Juan Pablo Segundo clamando no tengáis miedo», aseveró la radio.
«Es más, ese ambicioso plan habrá que hacerlo del conocimiento de todas las naciones», continuó el escandinavo, «a fin de iniciar un movimiento a nivel mundial, agresivo, valiente, inteligente y astuto en pro de la legalización de la droga. Nosotros los escandinavos estamos seguros que se lograría un apoyo mucho más solidario de lo esperado. Talvez Barack Obama, el próximo Presidente de los Estados Unidos sí logre comprenderlo y enderece así la torcida senda que ahora recorre la sociedad norteamericana», afirmó con su simpático acento el muy categórico locutor. Así terminó la revolucionaria transmisión.