Luces y sombras


Se engañan quienes creen que todo lo que han hecho en estos cien dí­as es exitoso y positivo, de la misma manera en que también se engañan quienes dicen que nada de lo que se ha hecho tiene esas caracterí­sticas. La verdad es que en todo hay siempre luces y sombras y que el Gobierno ha realizado algunas acciones importantes y de trascendencia, pero también hay cosas negativas que tendrí­a que corregir.


No se puede negar, por ejemplo, la importancia de los decomisos de droga que han superado lo hecho en casi dos años, pero tampoco la evidencia de que los grupos del crimen organizado se están acomodando y que los carteles de la droga de México están tratando de situarse en nuestro paí­s. Tampoco puede negarse la importancia del pacto colectivo que dignifica al magisterio, pero hace falta la capacitación de los maestros para completar el esfuerzo. Es bueno que los hospitales nacionales dejen de cobrar a los pacientes, pero habrá que dotarlos de recursos para que no dejen de atender a los enfermos.

En otras palabras, se trata de evaluar de manera más objetiva, serena y sensata el tema de los cien dí­as, pero entendiendo que no se puede lograr mucho en un plazo así­. No puede cambiar de la noche a la mañana una estructura nacional que viene diseñada para alentar dos grandes vicios: la corrupción y la impunidad, que van de la mano, son como la joya de la corona del sistema nacional.

El gran problema del Gobierno, creemos, es que en el tema de las percepciones han tenido poco interés y cuidado. Obviamente hay muchos campos en los que la gente ve y aprecia, de manera muy especial, las señales de alerta tomando en cuenta los antecedentes históricos. Y el error del Gobierno de usar aviones privados y luego nombrar a los dueños de los aviones en cargos donde pueden decidir polí­ticas de Estado y hasta beneficio para sus empresas, es algo que ha dejado mal sabor de boca entre los guatemaltecos, por mucho que el Gobierno trate de restar importancia al tema.

En una sociedad machista y clasista como la nuestra, el papel de la esposa del Presidente es otro elemento de desgaste. La señora de Colom juega un papel importante en el Gobierno y eso es resentido por muchos, especialmente por los grupos de poder que no le reconocen la alcurnia que enaltecí­an en la esposa del anterior mandatario y que era motivo para deslumbrar a muchos. Pero el estilo personal de la actual Primera Dama es muy activo, no se conforma con influir y dirigir lo que tradicionalmente se asigna a esa figura, sino que influye y lo hace ver de manera tal que despierta crí­ticas muy fuertes.

En otras palabras, hay logros pero las percepciones son cada vez más negativas y eso al final de cuentas puede mermar la capacidad de maniobra del Gobierno.