Los combates entre los milicianos chiítas y las tropas iraquíes y estadounidenses se extendieron hoy por Irak, mientras el número de muertos subía a por lo menos 230, según un balance provisional, en el quinto día de violencia.
La policía anunció el lanzamiento el sábado de una operación contra los milicianos en la ciudad santa chiíta de Kerbala, a unos 110 km al sur de Bagdad, donde hasta ahora no se habían producido enfrentamientos.
El jefe de la policía de Kerbala, el general Raeed Jawdad Chaker, aseguró que 12 milicianos chiítas murieron y que 25 fueron detenidos.
Los nuevos combates ilustran la propagación de los enfrentamientos que comenzaron el martes 25 en Basora (sur), cuando el ejército iraquí lanzó una amplia operación para meter en cintura al Ejército de Mahdi, la poderosa milicia chiíta del clérigo radical Moqtada Sadr.
Sólo en el barrio de Ciudad Sadr, bastión del Ejército de Mahdi en Bagdad, al menos 75 personas perecieron y 498 fueron heridas desde el inicio de los combates, informó el portavoz de los servicios de sanidad de Bagdad, Kasem Mohammed.
Este responsable acusó a las fuerzas norteamericanas de «crear obstáculos» para sacar a las víctimas de Ciudad Sadr, un populoso barrio de dos millones de habitantes que se encuentra aislado, y donde el ejército estadounidense ayudó a las tropas iraquíes.
El balance provisional y parcial de los combates producidos desde el 25 de marzo se establece en al menos 230 muertos y varios centenares de heridos, según un cómputo de la AFP a partir de informaciones de responsables identificados.
Los milicianos de Moqtada Sadr, que gozan de un amplio apoyo popular, acusan al primer ministro iraquí Nuri al Maliki de trabajar para Estados Unidos y piden una mayor cuota de poder, pero el gobierno se opone a una organización paramilitar que escapa a su control.
Maliki ha evitado señalar explícitamente a la milicia como el objetivo de la operación que está supervisando personalmente desde Basora, y asegura que lo que quiere es eliminar a los «elementos criminales» que aterrorizan a la población civil.
El cara a cara entre Moqtada Sadr y Nuri al Maliki se produce meses antes de las elecciones locales de octubre, de las que saldrán los responsables de las provincias, quienes tendrán un amplio margen de poder e importantes medios financieros.
La vasta operación iniciada el martes contó el viernes en Basora, por primera vez, con el apoyo de la coalición internacional bajo mando estadounidense, que efectuó dos bombardeos aéreos contra los milicianos, según un oficial británico.
Este sábado, un nuevo bombardeo aéreo atribuido a esas fuerzas vino en apoyo de las tropas de a pie iraquíes.
Según testigos y corresponsales de prensa, el bombardeo mató a ocho personas e hirió a varias en el barrio de al Baath, en el noroeste de Basora.
En Bagdad, el toque de queda se mantiene por segundo día consecutivo, y las principales arterias de la ciudad están vacías. Fue anunciado el jueves por la noche por el mando militar de la ciudad y permanecerá en vigor hasta el domingo de mañana.
La Zona Verde de la capital iraquí, donde se encuentra la sede del gobierno iraquí y la embajada de Estados Unidos, se ha visto sacudida por una serie de explosiones el sábado por la mañana.
Los corresponsales de la AFP escucharon al menos seis fuertes deflagraciones en la Zona Verde, que ha sido blanco en los últimos días de cohetes y morteros.