El canciller serbio, Vuk Jeremic, se negó hoy a participar en una reunión sobre los Balcanes con la presencia del primer ministro kosovar Hashim Thaci organizada por la presidencia eslovena de la Unión Europea, aunque reafirmó la voluntad de su país de convertirse en miembro del bloque.
Serbia va a continuar su «lucha diplomática» contra la independencia de Kosovo, pero «a pesar de todas las diferencias» con la Unión Europea (UE) sigue «determinada a seguir en la senda de la integración», dijo Jeremic tras un desayuno de trabajo con sus homólogos europeos en Brdo Pri Kanju (cerca de Liubliana).
Jeremic y el primer ministro kosovar Thaci habían sido invitados por la presidencia eslovena de la UE para participar más tarde en un encuentro sobre los Balcanes que buscaba sentar en la misma mesa a ambos dirigentes, algo inédito desde la declaración unilateral de independencia de Kosovo el 17 de febrero.
Pro europeo como el presidente Boris Tadic, Jeremic dijo que no se quedaba a la segunda reunión porque debía regresar a su país para el lanzamiento de la campaña electoral para las legislativas adelantadas del próximo 11 de mayo, a las que calificó como «la más importantes» en Serbia desde 2000.
La partida de Jeremic no dejó sin embargo vacía la silla de Serbia, ya que Belgrado estuvo representada por un diplomático de menor rango.
La independencia de Kosovo, reconocida por 18 miembros de la UE (entre ellos Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia), es rechazada de plano por Serbia, que reivindica ese territorio como una de sus provincias, lo que ha colocado a las relaciones entre europeos y serbios en una situación muy complicada.
De su lado, el primer ministro kosovar Hashim Thaci, cuya presencia en Brdo Pri Kanju consideraban improbable varios diplomáticos, indicó que el objetivo de su «país independiente» era convertirse en miembro de la UE y la OTAN.
Thaci afirmó que Kosovo «trabajaría muy duro para aplicar un criterio democrático» y construir un Estado «multiétnico», asegurando que la minoría serbia que vive en el norte del territorio podría participar en el gobierno en todos los niveles, algo improbable por el momento a raíz de la gran tensión entre ambas comunidades.
Los enfrentamientos entre serbios y miembros de la policía de la Misión de la ONU en Kosovo (MINUK) en Mitrovia (norte de Kosovo) se saldaron el pasado 17 de marzo con un policía ucraniano muerto y 150 personas heridas: 42 policías de la ONU, 22 soldados de la KFOR, la fuerza de la OTAN en Kosovo y unos 80 serbios.
Pero la atención europea en Serbia y Kosovo ne debe hacer olvidar a Bosnia-Herzegovina, otro territorio multiétnico de los Balcanes muy frágil, declaró el Alto Representante de la comunidad internacional en ese país, Miroslav Lajcak, también presente en la reunión de cancilleres de la UE en Eslovenia.