ícida e interna crí­tica contra Estados Unidos


Las agencias internacionales de noticias han abundado en enviar despachos informativos referentes al serio tropiezo que ha tenido el aspirante a candidato presidencial Barack Obama, por el Partido Demócrata, a causa de las ácidas declaraciones que ha vertido el reverendo Jeremiah Wright, quien durante años fue pastor del pretendiente a suceder al presidente norteamericano George W. Bush, en la Trinity United Church of Christ, en Chicago.

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

Analistas y corresponsales de Estados Unidos, en su mayorí­a, se han centrado en señalar que los enunciados del pastor Wright han ensombrecido la campaña electoral del senador Barack; pero, por lo menos hasta donde yo he logrado leer en los diarios y en la Internet y escuchar en los informativos radiales y televisivos, han intentado menospreciar, debilitar o pasar por alto las denuncias de quien fuera guí­a espiritual del aspirante demócrata de color.

Declaraciones como las que formuló el ministro religioso de Chicago, sólo se habí­an escuchado fuera de Estados Unidos o, muy tí­midamente, en el seno de agrupaciones negras calificadas de extremistas; pero nunca de un pastor considerado respetable por la propia prensa norteamericana.

El reverendo Wright, pastor de 66 años de edad, que casó a Obama, bautizó a sus dos hijas y fue artí­fice del tí­tulo de su libro The Audacity of Hope (La audacia de la esperanza), no ha tenido pelos en la lengua para criticar severamente a los gobiernos y al establishment de Estados Unidos, como cuando afirmó: «Bombardeamos Hiroshima, Nagasaki y bombardeamos con armas nucleares a muchas más personas que los miles (que murieron) en Nueva York y el Pentágono, y nunca nos hemos inmutado, después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001».

Si el gobierno de Estados Unidos y los habitantes de la potencia del norte se han quedado helados ante las declaraciones del presidente venezolano Hugo Chávez, el mandatario latinoamericano que se ha atrevido a desafiar la ira y el poder de Washington, han de haberse quedado atónitos con lo expresado por el pastor Wright, un prominente miembro de la comunidad de color de aquella nación, cuando, sin asomo de prudencia dijo que «hemos (el pueblo estadounidense) respaldado el terrorismo de Estado contra los palestinos y los negros de Sudáfrica, y ahora somos los que estamos indignados porque lo que hicimos se vuelve contra nosotros».

Por si lo anterior no fuera suficiente, el ministro religioso de color negó los principios y valores sobre los cuales la historia oficial afirma que se estableció la nación norteamericana, al decir sin ambages que «Este paí­s se fundó y está dirigido según un principio racista. Creemos en la superioridad blanca y en le inferioridad negra, más que en el propio Dios».

Tengo la impresión que ni los más exacerbados adversarios extranjeros de Estados Unidos, como los extremistas musulmanes y los intransigentes gobernantes de Corea del Norte, han llegado a emitir declaraciones como las que se le atribuyen al pastor de la iglesia de Chicago, cuando indica que dado el trato que la «América blanca» le ha dado a la «América negra», ésta no tienen razón alguna para cantar «Dios bendiga a América».

El Ministro religioso puntualizó que «El gobiernos (de Estados Unidos) les da las drogas (a los negros), les construye prisiones más grandes, legisla «leyes de tres strikes» y entonces quiere que canten «Dios bendiga a América», No… no? no. Dios maldiga América. Dios maldiga a América por tratar a nuestros ciudadanos como si fueran menos que seres humanos».

Conviene advertir que cuando los habitantes de Estados Unidos se refieren a ese paí­s, lo denominan «América», como si no existiera el resto de este continente, de manera que la maldición del pastor Wright no nos alcanza a los que poblamos esta región del mundo, porque para los norteamericanos o americanos, los que habitamos el resto de América somos como extraterrestres.

Mientras tanto, el senador Obama hace todo lo posible por distanciarse del más ardiente crí­tico de su propio paí­s.

(El simpatizante republicano Romualdo Strike, de Ohio, le dice a su manager: -Mí­ster, veo elefantes negros en todas partes. El boss inquiere :-¿Ha visto ya a un psiquiatra? El ilegal replica: No, sólo elefantes negros).