La difí­cil tarea de escribir


En Guatemala, la tarea de escribir opiniones, comentarios y crí­ticas, ha sido desde siempre muy pero muy difí­cil; porque quien lo hace no queda bien con la diversidad de personas que puedan pensar diferente sobre un mismo tema. En ello radica lo difí­cil de escribir y expresar ideas, conocimientos y juicios, que por alguna razón en especial afectan de manera especial a quienes se consideran poseedores de la verdad verdadera.

Fernando Mollinedo

El privilegio de la expresión escrita que los columnistas, editorialistas, comentaristas y crí­ticos manifestamos en las páginas de los diferentes medios de comunicación, provocan escozores según sea la formación ideológica de las personas que leen los diarios de Guatemala; sin embargo, así­ como hay comentarios de felicitación, lo hay también de opinión contraria, lo cual enriquecerí­a una polémica de altura.

Hay personas que expresan su inconformidad con las ideas vertidas por quien escribe, de manera atenta, educada, fundamentando sus argumentos y sugiriendo algunas posibles alternativas a los problemas o cuestiones planteadas; también se reciben mensajes de inconformidad en términos chuscos, vulgares, ofensivos y hasta denigrantes hacia la misma persona que supuestamente los enví­a, porque denota su incultura, intolerancia e imprudencia respecto de las opiniones publicadas.

El objetivo de escribir opiniones, comentarios y crí­ticas hacia funcionarios estatales así­ como privados, empresas públicas y privadas, instituciones autónomas, semi autónomas y algunos entes de Gobierno, en un medio tan importante y de tradición como lo LA HORA, es para llamar la atención de los/as mismos/as respecto de sus conductas de trabajo, polí­ticas o lí­neas de acción que desarrollen o establezcan en busca de alcanzar sus objetivos. Pero… no lo sabemos todo, ni nos preciamos de ello; de manera simple escribimos nuestras opiniones, y éstas en su proyección difusa, se esparcen y llegan a diferentes lectores/as quienes algunas veces estarán de acuerdo y otras no.

Al respecto, se observa en la población altos í­ndices de analfabetismo funcional, lo cual representa en Guatemala un grave problema educativo de comprensión y análisis respecto de lo que se lee; ello no lo podemos corregir nosotros quienes escribimos, en los sectores de la población, que no importando su estrato económico, hacen gala del mismo en diferentes oportunidades y circunstancias.

Acudir a la diatriba para refutar conceptos, ideas, comentarios, crí­ticas y opiniones, no es válido en personas que pretenden ser poseedores de la única verdad. El improperio, insulto, ofensa y maltrato como ví­a directa para dar a conocer su disentimiento, sólo expone a sus emisores como parte de la intolerancia que tanto daño hizo y hace a Guatemala.