Así­ es la polí­tica en todos lados


La contienda tan pareja en el Partido Demócrata de los Estados Unidos para nominar candidato presidencial hace que algunos observadores piensen que ese partido se está haciendo un daño muy grave porque el enfrentamiento entre Barak Obama y Hillary Clinton termina siendo beneficioso para los republicanos y John McCain, tomando en cuenta que la contienda se vuelve cada vez más virulenta y, además, se tiñe de ataques personales que pueden dejar cicatrices que afecten al nominado tras la Convención partidaria.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Pero el tema también puede verse desde otra perspectiva, puesto que tanto Obama como Clinton están puliendo su capacidad para comunicarse con los electores y cualquiera de ellos que termine enfrentando al candidato republicano, tendrá una formidable experiencia. No es secreto que desde hace muchos años los demócratas han sido tibios al enfrentarse a las prácticas de los republicanos y el último caso, el de John Kerry frente a la campaña sucia de Bush, es una muestra de que tienen que mejorar su capacidad para hacerle frente a modalidades electorales de muy dudosa altura y apego a principios éticos.

A Kerry lo liquidaron con propaganda negra en su contra que él no tuvo capacidad de contrarrestar de ninguna manera y frente a la consideración de que Obama, por ejemplo, muestre alguna ingenuidad en el campo polí­tico, bien le caerá esta lucha cerrada con la senadora Clinton que, junto a su esposo, tienen fama de ser una especie de peleadores callejeros que no bajan la guardia en ninguna circunstancia.

Pienso que la lucha que libran los demócratas puede ser al final la fortaleza porque la gente entiende que esta contienda es polí­tica y que la polí­tica es igual en todos lados. Por supuesto que para ganar la nominación tienen que mostrar sus fortalezas, pero también tienen que mostrar debilidades del adversario y aunque ambos se atacan en lo que parece una lucha demasiado fiera, al analizar detenidamente los ataques uno entiende que nada queda como insuperable y que tras la convención lo más probable es que el perdedor decida expresar su apoyo a quien resulte ganador porque, en el fondo, coinciden en que lo fundamental es evitar el triunfo republicano.

Toda campaña electoral es una escaramuza que tiene como objetivo impresionar al público y así­ es como debe entenderse el contexto de esta lucha. Y comparado con lo que los estrategas republicanos dirán de Clinton o de Obama cuando sean nominados, lo que ahora se dicen es moco de pava porque aquellos sí­ que están pulidos y experimentados en la práctica de campañas negras. Desde aquella campaña contra Dukakis que aniquiló al popular gobernador, cada cuatro años se puede apreciar cómo las prácticas de la polí­tica norteamericana se van mostrando más y más sucias.

Y lo curioso es que la mayor dosis de bajeza viene de esa derecha religiosa que se caracteriza por tener una doble moral impresionante y que ha sido la base polí­tica de los republicanos desde la época de Ronald Reagan. Hoy los medios que controlan los estrategas de esa tendencia, especialmente en la radio y la televisión, son caja de resonancia de golpes bajos, de insultos y cuestionamientos que no tienen base ni fundamento.

Yo no creo que los demócratas se estén haciendo daño ni creo que la contienda se resuelva antes de la convención. Creo, más bien, que el nominado saldrá pulido para una lucha sin cuartel contra un partido experto en ataques destructivos.