China reaccionó hoy a las presiones internacionales que llegaron a barajar un boicot de las ceremonias oficiales de los Juegos Olímpicos de Pekín a causa de la represión en Tíbet y acusó a Occidente de deformar la realidad de esa región.
«Pienso que tenemos que garantizar el éxito (de los Juegos), respetando el principio de no politización», afirmó el vicepresidente chino, Xi Jinping, en una entrevista con medios japoneses.
El portavoz de la cancillería china, Qin Gang, lanzó una advertencia similar: «Tenemos que tener en cuenta el espíritu olímpico y no politizar» la competición deportiva, declaró.
Pekín se vio confrontado en las últimas semanas a llamamientos a entablar el diálogo con el Dalai Lama, líder de los budistas tibetanos, al que acusa de los disturbios en esa región del Himalaya, así como a llamamientos de organizaciones de defensa de los derechos humanos para boicotear los Juegos de Pekín.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, criticado inicialmente por esas organizaciones a causa de su pasividad frente a la situación en Tíbet, tomó el martes la delantera y evocó abiertamente la posibilidad de boicotear la ceremonia de apertura de los Juegos, el 8 de agosto.
China reaccionó también a la voluntad de dirigentes occidentales de recibir al Dalai Lama, Premio Nobel de la Paz, que vive exiliado en India desde la represión de un levantamiento antichino en Tíbet en 1959.
«El gobierno chino se opone firmemente a cualquier tipo de contacto oficial del Dalai Lama en cualquier país», dijo el portavoz del ministerio de Exteriores.
«China se opone resueltamente a que el Dalai Lama vaya a cualquier país en calidad de lo que sea para promover el separatismo», agregó.
El primer ministro británico, Gordon Brown, dijo la semana pasada que recibiría al Dalai Lama cuando éste visite Londres para dar una serie de conferencias en mayo próximo.
El ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner, estimó por su lado que Sarkozy podría recibir al dirigente tibetano, que tiene previsto visitar Francia en agosto, durante los Juegos de Pekín.
«Para la gente, (el Dalai) es un jefe religioso, es el guía del pueblo tibetano. En mi opinión, por lo tanto hay que hablar con él (…), pero eso no lo decido yo», explicó Kouchner en una entrevista publicada el miércoles por el diario Le Parisien.
Sarkozy decidirá si recibe al Dalai «cuando llegue el momento y en función de la evolución de la situación», indicó el miércoles el portavoz del gobierno francés, Luc Chatel.
El portavoz chino llamó a la comunidad internacional a mostrar «una actitud objetiva e imparcial para entender y apoyar las medidas justas y necesarias adoptadas por China para preservar la estabilidad social y garantizar la seguridad de los bienes y las personas» en Tíbet.
«Ya hay más de un centenar de gobiernos extranjeros que afirmaron que se trataba de una posición correcta», se congratuló Qin Gang.
Las autoridades chinas organizaron a partir de este miércoles un viaje a Tíbet de una decena de periodistas extranjeros, para que puedan «visitar los lugares afectados por los motines y entrevistar a los heridos», dijo Qin Gang el martes.
La AFP no fue invitada a formar parte de ese grupo de reporteros.
Las autoridades chinas vedaron el acceso de la prensa extranjera a Tíbet y provincias aledañas donde también se registraron protestas y criticaron la cobertura de los acontecimientos de algunos medios occidentales.
La prensa china informó el miércoles que más de 600 personas se entregaron a la policía tras los disturbios en Lhasa, la capital de Tíbet, y en enclaves tibetanos de otras provincias.
Pekín dice que los incidentes dejaron 20 muertos -18 civiles «inocentes» y dos policías; según las organizaciones tibetanas en el exilio, el balance de víctimas fatales se eleva a 140.