Primer juicio por masacre


Imagen de una casa destrozada por la violencia en Irak. Un primer juicio se llevará a cabo en Estados Unidos, en contra de un marine acusado de haber participado en una masacre.

Un marine comparecerá mañana ante una corte marcial de California (oeste de Estados Unidos) como el primero de cuatro militares implicados en la matanza de 24 iraquí­es hace tres años en Hadiya.


Por este caso considerado uno de los crí­menes graves que envuelven al ejército estadounidense, el cabo Stephen Tatum está acusado del asesinato de dos hermanas -de 14 y cinco años- el 19 de noviembre de 2005, cuando allanaron casas del pueblo de Hadiya, 260 km al oeste de Bagdad, después de la muerte de uno de sus camaradas por una bomba artesanal instalada al borde del camino.

En total 24 civiles iraquí­es, entre ellos mujeres y niños, murieron aquel dí­a, según la fiscalí­a. Ocho Marines fueron acusados a finales de 2006 por su papel en este hecho, pero cuatro se beneficiaron de una absolución.

Dos militares de rango, entre lo que se incluye Tatum, de 27 años, siguen siendo acusados por esta matanza, mientras que otros dos militares son procesados por no haber ordenado una investigación sobre el hecho.

El proceso, que se realizará en Camp Pendleton, una base de los Marines a 130 km al sudeste de Los Angeles, se abrió luego que la masacre de Hadiya fuera revelada por el semanario Time a mediados de 2006.

La justicia militar acusa a Tatum de «homicidio involuntario», de «poner en peligro la vida de terceros» y «agresión en circunstancias agravantes», cargos que de ser declarado culpable podrí­an costarle hasta 19 años de cárcel.

Otro Marine, el sargento Frank Wuterich, está acusado de «homicidio voluntario» de al menos nueve personas y su juicio está previsto para las próximas semanas.

El oficial que lleva a cabo la investigación, el coronel Paul Ware, habí­a recomendado el año pasado desestimar todos los cargos contra el cabo Tatum, pero el general de la infanterí­a de marina James Mattis, los mantuvo vigentes y por eso el juicio siguió su curso.

El coronel Ware indicó que Tatum empezó a disparar «instintivamente» contra los niños porque Wuterich habí­a comenzado a abrir fuego. «Cuando se dio cuenta de que estaba disparando contra los niños, ya su cuerpo habí­a reaccionado», afirmó el oficial amparándose en la descripción de tácticas militares en situación de guerra.

Pero en agosto de 2007 se filtró un elemento clave en una de las audiencias preliminares concerniente al sargento Wuterich, cuando uno de los marines que lo acompañaba junto a Tatum, Humberto Mendoza, declaró como testigo y dijo que advirtió a Tatum de que habí­a niños en una habitación y el cabo le replicó: «Igual iré».

Gary Solis, ex juez militar y profesor de la universidad de Georgetown en Washington, dijo a la AFP que en casos como el que enfrenta Tatum «la duda siempre beneficia al que dispara».

Para él, va a ser difí­cil para la fiscalí­a establecer los hechos cuando no hay elementos balí­sticos y con testimonios contradictorios, olvidadizos, a dos años y medio del drama.

Se prevé que el jueves y el viernes se seleccione al jurado y que recién la semana próxima se inicie el juicio.

Los otros dos oficiales implicados en este caso son el lugarteniente Andrew Grayson, acusado de «perjurio» y «obstrucción la justicia», y el coronel Jeffrey Chessani, el militar de mayor graduación acusado en un caso de crimen de guerra en Irak, por «faltar a su deber de oficial» y «no haber ejecutado una orden legal» para esclarecer el hecho.

Lo matamos


La embajada de Estados Unidos en El Cairo admitió hoy que un barco fletado por la marina militar estadounidense mató a un ciudadano egipcio al efectuar disparos de advertencia a embarcaciones de vendedores ambulantes cerca del canal de Suez el lunes.

«El buque «Global Patriot» (…) efectuó disparos de advertencia en dirección de una pequeña embarcación que se aproximaba al naví­o cuando éste se preparaba para entrar en el canal de Suez (…); al parecer un egipcio que se encontraba en el barco murió al ser alcanzado por un disparo», explicó la embajada en un comunicado.

«Una persona de habla árabe con un megáfono habí­a lanzado una advertencia a las barcazas para que diesen media vuelta. Después se efectuó un disparo de advertencia. Una de las embarcaciones siguió acercándose al naví­o y recibió dos series de disparos de advertencia», afirmó.

La embajada afirmó que el incidente estaba siendo investigado y expresó «su sincero pésame a la familia del difunto».

El martes, la representación estadounidense en Egipto habí­a negado que el incidente hubiese causado ví­ctimas, afirmando que «todas las balas habí­an entrado en el mar».

El portavoz del departemento de Estado norteamericano, Sean McCormack, afirmó el martes que Estados Unidos cooperaba con las autoridades egipcias para «garantizar una comunicación abierta y clara a fin de evitar que se repita este tipo de accidentes».

Según una fuente de los servicios de seguridad egipcios, un hombre murió y dos resultaron heridos el lunes cuando el buque estadounidense abrió fuego contra dos barcazas de vendedores ambulantes que se le acercaba para ofrecer su mercancí­a.

El embajador estadounidense en El Cairo, Francis Ricciardone, lamentó el martes lamentar el incidente pero consideró que era necesario aclarar los hechos.

«Lo lamentamos si hubo ví­ctimas, pero debemos saber lo que ocurrió realmente por ambas partes», dijo Ricciardone durante una reunión con empresarios en El Cairo.

Varios buques de guerra estadounidenses se han visto acosados o atacados en el pasado en Oriente Medio por embarcaciones pequeñas.

Fuentes médicas en el hospital de Suez identificaron al muerto como Mohammed Moqtar Afifi, que fue enterrado en la periferia de Suez el martes.

Según la página web de la marina estadounidense, el «Global Patriot» es un carguero contratado a la empresa Global Container Lines. Según un responsable de las operaciones navales de las fuerzas estadounidenses, el almirante Gary Roughead, la marina de guerra pone a un equipo de seguridad militar en sus barcos mercantes, con autoridad para responder a un ataque.

Pese a la protección militar estadounidense, el barco no tení­a marcas militares evidentes, según un correponsal de la AFP.

El canal de Suez es una ví­a clave para el transporte de armas, suministros y tropas de las fuerzas estadounidenses en el Golfo Pérsico.