Reconfortados por los recientes sondeos que dan a John McCain como vencedor en la elección presidencial estadounidense de noviembre próximo, los republicanos se preguntan contra quién de los dos precandidatos demócratas habría más posibilidades de vencer.
Durante largo tiempo, las voces cantantes del Partido Republicano soñaron secretamente con tener a Hillary Clinton como adversaria, puesto que estimaban que sería la más fácil de vencer. Las cosas cambiaron desde que Barack Obama se enfrentó a las embarazosas palabras de su antiguo pastor, Jeremiah Wright, acusado de haber pronunciado sermones antiestadounidenses.
La ex primera dama es una de las mujeres más populares de Estados Unidos, pero también suscita intensas enemistades.
Un sondeo publicado a mediados de marzo por The Wall Street Journal indicaba que a pesar de que 45% de los consultados tenía una opinión positiva de Clinton, casi otros tantos (43%) tienen una opinión desfavorable. Según esa encuesta, 51% de los interrogados tenía, en cambio, una visión positiva de Obama, contra solamente 28% que tenía una opinión crítica del senador por Illinois.
Más tarde, Obama fue afectado de lleno por el caso Jeremiah Wright. Ex pastor de la iglesia frecuentada por Obama en Chicago, considerado el padre espiritual del senador, el reverendo Wright dijo en uno de sus inflamados sermones, comercializados en DVD y ampliamente difundidos por cadenas de televisión e Internet, que el «terrorismo» estadounidense era responsable de los atentados del 11 de setiembre de 2001.
También denunció de una manera vehemente la suerte reservada a los negros estadounidenses. Obama debió explicarse acerca de las «imperdonables» palabras de su antiguo pastor y las encuestas difundidas durante el auge de la polémica mostraron una sensible caída de su popularidad.
«El caso del reverendo Wright arrojó luz sobre la enorme brecha cultural que separa a gran parte de los negros estadounidenses de la mayoría de blancos estadounidenses», afirmó James Gimpel, profesor de ciencia política en la Universidad de Maryland. Los votantes mirarán más atentamente la biografía de Obama, agregó.
«Aunque la controversia a propósito de Jeremiah Wright desaparezca mañana, esto puso en evidencia una de las mayores debilidades de Obama», estima Dan Schnur, un estratega republicano que fue portavoz de McCain durante la campaña presidencial de 2000.
En una reciente columna de opinión publicada por The New York Times, Schnur advirtió a los republicanos sobre sus inclinaciones a subestimar la fuerza de Clinton. Tener como adversario en noviembre a Obama en lugar de la senadora por Nueva York podría beneficiar a los republicanos, estima.
Los republicanos comenzaron a preparar sus armas contra el senador por Illinois. Paul Lindsay, portavoz del Partido Republicano, ya explicó que intentarán presentar a Obama como un hombre ajeno a los valores de Estados Unidos, y a destacar su falta de experiencia en política exterior y en materia de seguridad nacional.
Hacer de Obama el adversario privilegiado es un juego peligroso, matiza Eric Davis, profesor de ciencia política en el Middlebury College, en Vermont.
«A menos que Obama caiga espectacularmente en los sondeos durante los próximos dos meses, Clinton tendrá más dificultades que Obama para vencer a McCain», dijo a la AFP.
«Clinton unirá (en su contra) al Partido Republicano mucho más de lo que podría hacerlo McCain», afirma Davis. «Ella estará en peores condiciones de reunir detrás suyo a los votantes independientes y, al final de cuentas Obama será el candidato demócrata más fuerte» para vencer a John McCain.
Eric Davis
Catedrático de Ciencias Políticas en Middlebury College
El 75% de los votantes demócratas considera posible una fórmula Obama-Clinton o Clinton-Obama para la presidencial de noviembre en Estados Unidos, según un sondeo de Gallup difundido hoy por USA Today.
Según la encuesta, 29% de los votantes demócratas cree que la mejor fórmula sería la que postulara a Hillary Clinton como candidata a la presidencia y a Barack Obama como candidato a la vicepresidencia, mientras que 44% considera que esa fórmula sería aceptable.
La eventualidad de una fórmula que invirtiera el lugar de ambos precandidatos recibe un apoyo muy parecido: el 30% de los consultados la considera la mejor opción y a 45% le parece aceptable.
Alrededor de uno de cada cuatro demócratas consultados (26% en el caso de una fórmula Clinton-Obama y 25% en el caso de una Obama-Clinton) opina que sería inaceptable una fórmula con ambos precandidatos.
El bloqueo de la carrera por la nominación demócrata determinó que se empezara a hablar de una fórmula que reuniera a ambos rivales, pero numerosos expertos estiman que esa hipótesis es poco realista.
USA Today sostiene que si ambos no aparecen en los boletines de votación en noviembre corren el riesgo de perder un número elevado de votos.
Si Obama no figura en las papeletas es posible que numerosos jóvenes y electores de la comunidad negra se abstengan, opina el diario. Asimismo, las mujeres blancas de más de 50 años, que forman la base electoral de Hillary Clinton, y cuyos votos son cruciales, podrían no votar al Partido Demócrata si la senadora no es candidata.