Manuel Colom Argueta


Un lí­der natural y extraordinario ser humano, dirigente democrático, con carisma y capacidad para lograr consensos. Así­ era Manuel Colom Argueta. Una personalidad definida en la socialdemocracia, impulsó sus ideas y acción con el objetivo de transformar a Guatemala. En esas actividades se encontraba cuando fue asesinado el 22 de marzo de 1979.

Carlos Cáceres

Los responsables de la muerte del Manuel Colom han tratado de colocar a Guatemala en un lugar donde el crimen suple a la libertad, justicia y tolerancia. Han fracasado. Se propusieron eliminar por medio del asesinato a Colom Argueta y a sus compañeros y compañeras quienes actuaban públicamente y con racionalidad en polí­tica, ejerciendo derechos constitucionales. La realidad actual demuestra que no lo lograron. Fueron balas contra un ex dirigente universitario, profesional del derecho, y miembro del Consejo Superior Universitario de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac). Pero sus ejecutores -eternos pregonantes del crimen- no pudieron detener su pensamiento. Sigue vigente y continúa siendo una esperanza para lograr la democracia en Guatemala.

Desde su juventud, Colom Argueta tuvo como antecedente sociopolí­tico, económico y cultural a la revolución de octubre de 1944. Desde su juventud comprendió la importancia de ese proceso: por sus reformas, el desarrollo del movimiento sindical, popular y campesino, la polí­tica económica nacionalista -en especial la relativa al petróleo- y se opuso en forma decidida a «la intervención extranjera de 1954 por suprimir las libertades y garantí­as fundamentales, creando tribunales secretos e imponiendo a un presidente, entre otros, tal como lo estableció en su conferencia Guatemala; el significado de las jornadas de marzo y abril, publicada en la Serie Documentos para la Historia, del Centro de Estudios Urbanos y Regionales de la Usac. La persecución polí­tica, violenta, contra Colom Argueta se desarrolló en diferentes etapas. Durante el gobierno del general Idí­goras Fuentes, recibió un balazo. Fue la respuesta irracional ante la presencia de Manuel Colom: una expresión plural, abierta al diálogo y la negociación polí­tica.

La continua represión al movimiento sindical y popular, los permanentes e impunes asesinatos, y no aceptar la crisis institucional y económica, con sus implicaciones de persecución, exilio, hambre y miseria, entre otros factores, determinaron la decisión de Colom Argueta, así­ como compañeros y compañeras de su generación, para organizarse en forma unificada y formaron la organización Unidad Revolucionaria Democrática (URD), ubicándose en la izquierda democrática. En 1970 Colom Argueta ganó las elecciones para alcalde de la capital, iniciando un proceso de modernidad urbana y adecuado manejo de las finanzas. Gobernar con un criterio humano le originó un amplio respaldo de la ciudadaní­a. Fue en ese periodo que se fraguaron planes para asesinarlo. Asimismo, el Dr. Adolfo Mijangos fue electo diputado y, posteriormente, ejerciendo su cargo, fue ametrallado.

La continuidad polí­tica de Colom Argueta fue el partido Frente Unido de la Revolución (FUR), reconocido antes de su asesinato. «En este momento -le dijo Colom Argueta en una entrevista el 19 de marzo de 1979 a Latin American Political Report- cuando reconocen a mi partido, lo difí­cil es lograr que no me maten, ya que las técnicas de la ultraderecha han cambiado (…), en la actualidad la derecha ha enarbolado la bandera del crimen, jugando al asesinato polí­tico». Conociendo esta situación, continuó desarrollando un intenso trabajo polí­tico. Actuaban -señalaron públicamente los militantes del FUR- «conscientes que la unidad debe hacerse para crear las bases que permitan el progreso efectivo del paí­s y la democratización del poder económico, polí­tico y social». También se refirieron a la falta de credibilidad del gobierno, el asesinato de activistas y dirigentes. Esta situación y «los fraudes electorales, violan los derechos humanos y han generado el descontento popular contra las arbitrariedades del régimen» (Testimonios para la historia, ediciones del FUR, 1977).

Actuando en medio del terror, con obvios planes para asesinarlo, con permanente persecución, Manuel Colom Argueta también se organizaba para escribir analizando la historia guatemalteca. Este hecho se explica en su texto Independencia, libertad soberana del pueblo. Autonomí­a Municipal (1970). El FUR también reprodujo (1977) el ensayo Una breve democracia en el paí­s de la eterna dictadura, publicado originalmente en la revista venezolana Nueva Sociedad, donde Colom Argueta analiza la evolución del liberalismo criollo, las causas del derrocamiento del presidente Arbenz y la Reforma Agraria, los permanentes golpes de estado en Guatemala, así­ como el terremoto y la conciencia social. En 1979 se localiza otro ejemplo de este hecho pues la revista Alero de la USAC (No. 2, cuarta época) publicó su ensayo Experiencias democráticas en los sistemas de «democracia restringida». Un término inventado para justificar la falta de respeto a las libertades, a la imposición de las constituciones, y la represión. «En Guatemala -escribió Colom Argueta- no existió ni siquiera la llamada democracia restringida».

Manuel Colom Argueta sigue presente en el pensamiento de ciudadanas y ciudadanos en Guatemala al reconocer su lucha por el derecho a la libre emisión del pensamiento, la libertad polí­tica, contra la represión y para vivir con dignidad. Su convicción democrática no desaparecerá.