Papa rompe silencio


El Papa Benedicto XVI pidió hoy un acercamiento entre China y el Dalai Lama para resolver el conflicto que se ha desatado en los últimos dí­as.

El papa Benedicto XVI rompió hoy el silencio sobre los acontecimientos que sacuden al Tí­bet desde hace varios dí­as e invitó a las partes al «diálogo» y «la tolerancia».


El pedido del Papa fue pronunciado durante la audiencia general de hoy ante más de 10 mil personas reunidas en el Vaticano.

«La violencia no resuelve los problemas, sólo los agrava», afirmó el pontí­fice, quien reconoció que sigue «con gran ansiedad las informaciones que nos llegan estos últimos dí­as de Tí­bet».

«Mi corazón de Padre siente tristeza y dolor frente al sufrimiento de tantas personas», dijo el Papa.

«No se resuelven los problemas con violencia, sólo se los agrava», clamó el pontí­fice, quien pidió a Dios que otorgue a las partes involucradas «fortaleza para escoger la ví­a del diálogo y la tolerancia».

Se trataba del primer pronunciamiento del Papa sobre los disturbios en Tí­bet, que se desencadenaron el pasado 10 de marzo.

Hasta ahora el Papa habí­a guardado un prudente silencio sobre el asunto, interpretado en medios religiosos como un gesto de la Iglesia católica para evitar «irritar» a China y mantener un «diálogo constructivo» con las autoridades de ese paí­s.

Otros medios de prensa religiosos recalcaban que Benedicto XVI no se habí­a referido a la situación en Tí­bet debido a «la falta de fuentes directas de información» sobre las manifestaciones en esa región.

La voluntad de evitar fricciones fue resaltada en diciembre pasado, cuando el Papa anuló la audiencia en el Vaticano concedida al Dalai Lama tras las presiones del gobierno chino, con el que mantiene relaciones difí­ciles.

La Santa Sede rompió relaciones diplomáticas con China en 1951 (ds años después de la llegada de los comunistas al poder) y en los últimos años trabaja por un acercamiento con Pekí­n para reunificar la Iglesia de ese paí­s bajo la autoridad del Papa y obtener mayor libertad de acción.

China le reprocha por su lado al Vaticano que reconozca a Taiwán (China nacionalista).

La semana pasada se celebró una reunión en el Vaticano para evaluar los avances en las relaciones con China, al término de la cual la jerarquí­a de la Iglesia católica reiteró su deseo de fomentar el «diálogo constructivo y respetuoso».

La Iglesia católica en China está dividida entre la «oficial», reconocida por Pekí­n, y la clandestina, fiel al Papa.

Benedicto XVI, cuyo pontificado concede amplia importancia a Asia, solicitó al cardenal de Hong Kong, Joseph Zen Ze-Kiun, la redacción de las meditaciones que se leen durante el tradicional Ví­a Crucis del Viernes Santo en el Coliseo de Roma.

Según medios católicos, algunos pasajes denunciarán las persecuciones que sufre la Iglesia católica en varias partes del mundo.

El pedido hecho por el Papa este miércoles coincide con la propuesta del Dalai Lama de entablar el diálogo con China para llegar a una solución no violenta en Tí­bet.

China advirtió en cambio que libra una «lucha a muerte» en Tí­bet.