Los cancilleres de las Américas reunidos en Washington resolvieron en la madrugada de hoy «rechazar», con reservas de Estados Unidos, el operativo militar colombiano en suelo ecuatoriano que provocó la ruptura de relaciones diplomáticas por parte de Quito con Bogotá.
Luego de 14 horas de discusiones marcadas por momentos en los cuales las tratativas estuvieron al borde del fracaso, la reunión extraordinaria de consulta de cancilleres terminó aprobando una resolución que hace suyo el acuerdo ya logrado hace 10 días en el marco del Grupo de Rio.
En particular, el texto resuelve acoger precisamente la «Declaración de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Rio» sobre la crisis Ecuador-Colombia y «rechazar la incursión de fuerzas militares y efectivos de la policía de Colombia en territorio de Ecuador».
Asimismo, reitera el «compromiso» asumido por los Estados miembros de la organización «de combatir las amenazas de la seguridad provenientes de la acción de grupos irregulares o de organizaciones criminales, en particular de aquellas vinculadas a actividades del narcotráfico».
La resolución apenas «toma nota» de un informe sobre el incidente presentado por una comisión especial de la OEA que visitó los dos países y que formuló recomendaciones que, en algunos casos como el de un pedido de restablecimiento de relaciones diplomáticas por parte de Ecuador, ni siquiera figuran en el texto final de los cancilleres.
Estados Unidos expresó su «apoyo» a la resolución «para construir confianza entre Colombia y Ecuador», pero manifestó reservas sobre el texto porque no tiene en cuenta «el derecho a la autodefensa» de los países.
Estados Unidos fue el único país del continente que apoyó sin reservas el operativo militar colombiano en territorio ecuatoriano que el primero de marzo terminó con la muerte del número dos de la guerrilla de las FARC, Raúl Reyes, y de una veintena más de guerrilleros.
Al igual que una resolución aprobada hace dos semanas por los embajadores de la OEA, el texto acordado en la madrugada del martes reitera la «plena vigencia del principio de soberanía territorial» de las naciones.
Colombia a su vez asume en el texto «el compromiso» de que operativos como el que desató la crisis «no se repetirán en ninguna circunstancia».
El canciller colombiano, Fernando Araújo, consideró que su país logró los objetivos que se había fijado, «que son una cooperación con Ecuador en la lucha contra los delincuentes, contra los insurgentes y contra los terroristas».
La canciller ecuatoriana, María Isabel Salvador, estimó por su parte que la resolución «es un claro triunfo de la verdad».
Consultada sobre la posibilidad de que su país restablezca relaciones diplomáticas con Colombia, respondió: «Estamos evaluando el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Colombia y la decisión soberana de Ecuador será tomada en el momento oportuno».
Aunque la crisis se dio por superada con un apretón de manos entre Correa, y su par colombiano, Alvaro Uribe, y también con un saludo entre el jefe del Ejecutivo de Bogotá y el venezolano Hugo Chávez, durante una cumbre del Grupo de Río en Santo Domingo una semana después del incidente, Ecuador mantiene la ruptura de relaciones diplomáticas.
La OEA penó durante todo el día para lograr un consenso sobre una resolución que le permitiera marcar perfil propio, pero terminó aprobando un texto que retoma lo medular de los acuerdos logrados por el Grupo de Rio reunido en República Dominicana, cita en la que no participó Estados Unidos.
Venezuela denunció a través de su canciller Nicolás Maduro, que «el gobierno de Estados Unidos estaba entorpeciendo» las discusiones durante todo el día, y estimó que los acuerdos en Santo Domingo quedaron «muy por encima de la OEA».
«Aquí está la OEA demostrando sus limitaciones históricas», dijo Maduro.
Caracas ha sido muy crítico de la Organización de Estados Americanos en los últimos años, y Chávez no solo ha amenazado con retirarse de la entidad, sino que ha mantenido choques personales con el titular de la institución, José Miguel Insulza.
Desde que estalló la crisis, el presidente ecuatoriano Rafael Correa ha criticado a la OEA, llegando incluso a pedir que se cree «una OEA sin Estados Unidos», extremo rechazado por Washington.
El gobierno colombiano criticó al secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, por su insistencia en que la declaración de cancilleres de América emitida hoy remarcara las excusas de Bogotá por violar la soberanía ecuatoriana.
El embajador de Colombia en la OEA, Camilo Ospina, dijo que Insulza se molestó varias veces con él por su rechazo a incluir algunas frases que enfatizaban el pedido de disculpas, durante la negociación del texto que comenzó el lunes y terminó en la madrugada del martes.
La tensión se produjo «porque yo trabajo para Colombia, defiendo los intereses, y hacemos lo que toca, lo que sea necesario», declaró Ospina a radio Caracol, señalando que el ex canciller chileno quería consignar «cosas que a los colombianos no servían».
«No vamos a transigir en cosas que no sean convenientes para el pueblo colombiano», añadió, indicando que se trató de frases para que su país ofreciera «disculpas siete veces y cosas por el estilo».
«Cuando usted mete demasiados elementos dentro de un texto, termina diciendo mucho más de lo que teóricamente quiere decir. Uno tiene que ser muy cuidadoso en el lenguaje diplomático, muy preciso, y nosotros no queríamos que fuera una resolución de 20 páginas, sino algo muy concreto, muy directo y muy claro», sostuvo.
La declaración de la Organización de Estados Americanos (OEA) rechazó, con reservas de Estados Unidos, el operativo militar colombiano en Ecuador que mató al número dos de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Raúl Reyes, y a otra veintena de personas, y que provocó la ruptura de relaciones diplomáticas con Bogotá por parte de Quito.
Ecuador evaluará si el apoyo que recibió en la OEA es «suficiente» para reanudar relaciones con Colombia, aunque se congratula de la resolución de los cancilleres de las Américas en la que rechazaron la violación colombiana a su soberanía, dijo la cancillería de Quito.
«Después de la resolución se va a evaluar exactamente todo el panorama para ver si las condiciones están totalmente maduras para un restablecimiento de las relaciones diplomáticas», declaró el canciller encargado Eduardo Egas a la televisión privada.
Según el funcionario, el examen determinará «si efectivamente el aval que nos están dando los demás socios de la región es suficiente para proseguir la relación» con Bogotá.
Los cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobaron en la madrugada del martes una resolución rechazando, aunque sin condenar explícitamente como pretendía Quito, la violación colombiana a la soberanía de Ecuador durante un bombardeo contra la guerrilla de las FARC el 1 de marzo.
En la acción militar murieron el número dos de la guerrilla Raúl Reyes y otra veintena de personas que se encontraban en el campamento atacado, incluidos cuatro universitarios mexicanos.
Estados Unidos, aliado incondicional de Colombia, también apoyó el pronunciamiento, pero manifestó reservas sobre el texto porque no tiene en cuenta «el derecho a la autodefensa» de los países.
«No hablemos de triunfo, hablemos de que Ecuador ha hecho respetar su posición con dignidad y que esta posiblemente será la ultima vez en que Colombia, de una manera desaprensiva y sin ningún miramiento, viola una situación pactada», comentó el jefe encargado de la diplomacia.