China lanza una advertencia


Unos manifestantes tibetanos protestan en contra de China, en donde se ha despertado una fuerte oposición previo a las Olimpiadas de Pekí­n.

China lanzó hoy un duro llamamiento a los tibetanos que participaron en las protestas antichinas para que se entreguen rápidamente, al tiempo que insistí­a en que sus fuerzas del orden no utilizaron armas de fuego y fueron «agitadores tibetanos» quienes mataron a 13 personas.


«Quemaron o golpearon hasta la muerte a 13 civiles inocentes», declaró en Pekí­n el presidente de la región autónoma de Tí­bet, Qiangba Puncog, en el primer informe oficial sobre las protestas en la capital tibetana, Lhasa.

El primer ministro tibetano en exilio, Samdhong Rinpoche, dijo hoy en Dharamsala a la prensa que unas cien personas habrí­an muerto en los disturbios en Tí­bet, mientras el Parlamento en el exilio en esta misma ciudad se refirió en comunicado a la probabilidad de que hubiera centenares de muertos.

«Es muy difí­cil precisar el número de muertos, pero pienso que se acerca a cien», dijo a los periodistas el exiliado Primer ministro en Dharamsala, que es sede del Dalai Lama y del gobierno y el parlamento en el exilio.

Las autoridades chinas marcaron como plazo hasta la medianoche de hoy para que los tibetanos que participaron en los disturbios se entreguen y advirtieron que las personas que los acojan serán castigadas.

«Quienes cometieron crí­menes graves serán tratados con severidad», afirmó Qiangba.

«Si se entregan, se los tratará con indulgencia. Si proporcionan información sobre otros implicados, serán tratados con mayor indulgencia», agregó.

Ante los llamamientos internacionales a la moderación por parte de China e informaciones según las cuales algunos deportistas podrí­an boicotear los Juegos Olí­mpico de Pekí­n, Qiangba intentó calmar los ánimos.

Así­, el responsable regional insistió en que las fuerzas del orden no dispararon contra los manifestantes.

«Durante todo el proceso (de represión de los disturbios), las fuerzas de seguridad no llevaron ni utilizaron armas mortales», afirmó.

«En tanto que responsable, les puedo asegurar que no hubo disparos» por parte de las fuerzas de seguridad, declaró. «El Ejército Popular de Liberación no participó en absoluto» en la disolución de las protestas, agregó.

Estos comentarios contradecí­an, sin embargo, las informaciones proporcionadas por testigos locales y turistas extranjeros en Lhasa, según las cuales éstos vieron y oyeron repetidos disparos el viernes, dí­a de las mayores protestas, y durante el fin de semana.

Testigos, habitantes y la televisión de Hong Kong informaron por su parte de una presencia masiva de las fuerzas de seguridad chinas en Lhasa.

Las protestas se propagaron a otras áreas de China con población de etnia tibetana y que muchos tibetanos todaví­a consideran como parte de su patria ancestral.

Según grupos de activistas con contactos locales, por lo menos ocho personas murieron, entre ellos un estudiante de 15 años, cuando la policí­a disparó contra cientos de manifestantes tibetanos en la ciudad de Ngawa, en la provincia de Sichuan, ayer.

Asimismo, miles de personas participaron en protestas encabezadas por monjes budistas en torno al monasterio Labrang, uno de los principales lugares del budismo tibetano, en la vecina provincia de Gansu.

Las protestas comenzaron en Lhasa a principios de la semana pasada coincidiendo con el aniversario de un levantamiento frustrado en 1959 contra la ocupación china, que habí­a comenzado nuevo años antes.

El Dalai lama, lí­der espiritual tibetano que huyó tras el levantamiento de 1959, habló el domingo desde su exilio en India contra lo que tildó de «régimen de terror» por parte de China en Tí­bet.

Las autoridades chinas «se apoyan únicamente en la fuerza para lograr un simulacro de paz, una paz conseguida por la fuerza usando para ello un régimen de terror», declaró el Premio Nobel de la Paz 1989.

China impide la entrada a Lhasa de periodistas extranjeros y expulsó a todos los turistas, haciendo imposible determinar con exactitud lo que está sucediendo.

Sin embargo, un habitante de Lhasa declaró el lunes por teléfono a la AFP que el clima en la ciudad era todaví­a extremadamente tenso.

«La situación es seria, la gente tiene miedo. Los tanques están en las calles (…) la gente no sale porque el gobierno nos ha pedido que mantengamos las puertas cerradas», afirmó el hombre, que identificó como Jia.

Cronologí­a


10 de marzo

Monjes budistas y simpatizantes de la causa tibetana en Tí­bet y otras partes del mundo manifiestan para conmemorar el 49 aniversario de un levantamiento frustrado contra la ocupación china en 1959, que forzó la partida al exilio el Dalai Lama, lí­der espiritual del budismo tibetano, quien acusa a China de violaciones «inimaginables» de los derechos humanos en la región.

11 de marzo

La policí­a china dispersa con gases lacrimógenos protestas en Lhasa, en las que 600 monjes piden la liberación de los bonzos detenidos la ví­spera.

13 de marzo

China afirma que la situación en la capital tibetana es estable y acusa a «unos pocos monjes» de incitar a disturbios. En India la policí­a detiene a 100 tibetanos exiliados que intentan marchar hasta Tí­bet como parte de las protestas contra China.

14 de marzo

Una manifestación de un centenar de bonzos atrae a 900 personas y degenera en graves disturbios en Lhasa. Varios personas mueren en las protestas, según un responsable de un centro médico en Lhasa. Una fuente tibetana afirma que la policí­a disparó balas reales contra la multitud, lo que China desmiente.

15 de marzo

China afirma que diez personas murieron en los disturbios en Lhasa. Testigos aseguran que hay tanques y vehí­culos blindados en las calles.

16 de marzo

El Dalai Lama acusa a China de imponer un «régimen de terror» en Tí­bet. Un diario oficial tibetano cita a altos responsables regionales según los cuales China debe librar una «guerra popular» contra los separatistas tibetanos.

El vicepresidente el Comité Olí­mpico Internacional, Thomas Bach, afirma que varios deportistas de élite consideran la posibilidad de boicotear los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n debido a la situación en Tí­bet.

«Quemaron o golpearon hasta la muerte a 13 civiles inocentes».

Qiangba Puncog

presidente de la región autónoma de Tí­bet