Es urgente tomar medidas (1ª. parte)


Además de la crisis financiera de Estados Unidos, la otra gran amenaza que acecha a las economí­as mundiales, principalmente a las emergentes, es la escalada de los precios del petróleo. En este sentido muchos paí­ses ya empezaron a tomar medidas por el peligro que se cierne de un efecto dominó por un derrumbe económico a escala mundial. Algunos aquí­ en Guatemala han mencionado que en casos como el nuestro, nada se puede hacer. Definitivamente con este tipo de expresiones «cruza brazos» yo nunca estaré de acuerdo, ya que lo peor que se puede hacer es no hacer nada, y con esto tampoco estoy sugiriendo que un paí­s pequeño como Guatemala pueda impermeabilizarse totalmente a los factores exógenos que amenazan nuestra economí­a. Claro que no, pero bien podemos hacer el mejor esfuerzo por reducir los efectos que los altí­simos precios de los combustibles nos van a ocasionar.

Guillermo Wilhelm

Y en este tema de nada sirve lamentarse de los gobiernos «llamaradas de tuza», que como el de Berger, no aprovecharon largos cuatro años para por lo menos dejarnos como herencia un buen plan estratégico de desarrollo energético. Se habló del desarrollo de la industria del Etanol, pero poco o nada en concreto se ha hecho hasta ahora para imitar ese eficiente modelo que ha hecho de Brasil un paí­s ajeno a las angustias de la escalada mundial de los precios del petróleo. Pero ante la situación que estamos viviendo de nada sirve paralizarnos en el grito lamentoso de lo que debió haberse hecho, por eso es que al mismo tiempo de convocar a un Consejo Nacional para el Desarrollo Energético, es urgente que el Estado guatemalteco inicie de inmediato la implementación de medidas de ahorro.

Para empezar considero conveniente y oportuno la reducción de la circulación de vehí­culos en todo el paí­s como parte de un paquete de medidas para fomentar el ahorro de los derivados del petróleo, cada propietario de vehiculo podrí­a designar un dí­a a la semana, entre lunes y viernes, para no circularlo. La idea del vicepresidente Espada de darle a la población bombillas fluorescentes ahorrativas a cambio de las incandescentes de mayor consumo, también serí­a otra medida que ayudarí­a a ahorrar. Otra de las acciones serí­a anuncios radiales y televisivos para que la ciudadaní­a empiece a practicar costumbres de ahorro de energí­a en sus hogares. La distribución en todas las ciudades del paí­s de listados con consejos a los automovilistas para ahorrar combustibles serí­a otra de las medidas a tomar. Por supuesto, con estas ideas no pretendo engañar a nadie, ya que este tipo de acciones solo constituyen medidas de contención temporal, por eso es que es necesario que dentro de las polí­ticas públicas del actual gobierno, el diseño y la ejecución de un plan serio de desarrollo energético se vuelva prioritario. Y en esta ví­a el gobierno chileno ya ha promulgado leyes que estimulan la investigación y comercialización de los biocombustibles, no solamente apoyando al sector privado con exenciones fiscales para maquinaria relacionada a esa industria, sino también financiando este tipo de proyectos a mediano y largo plazo. Chile también ha legislado para exonerar de impuestos de importación y circulación a los automóviles ecológicos que se mueven con tecnologí­a hí­brida, es decir, vehí­culos de alto rendimiento que funcionan con motores que combinan electricidad y combustible. Continuará