Representantes israelíes y palestinos se reunieron hoy en Jerusalén en presencia de un enviado de Estados Unidos, que no ocultó su descontento ante la negativa del Estado hebreo de suprimir los retenes y congelar la colonización en Cisjordania.
La reanudación de las conversaciones de paz se produce después de días de una intensa violencia por ambas partes. En este contexto, el emisario estadounidense William Fraser se reunió en un hotel de Jerusalén con el primer ministro palestino Salam Fayyad y un consejero del ministro israelí de Defensa Ehud Barak, Amos Gilad.
Barak, que había anunciado que participaría en esta reunión, decidió enviar a Gilad, que «tiene poder para representarle», según el ministerio de Defensa.
Según estas fuentes, ya estaba previsto que Barak no acudiera al encuentro y las informaciones según las cuales anuló en el último momento su participación son falsas.
Fraser está encargado de supervisar la aplicación de la llamada Hoja de Ruta, un plan de paz internacional para israelíes y palestinos que se elaboró en 2003 y todavía no ha podido aplicarse.
En ese documento, Israel se había comprometido a mejorar la vida de los palestinos, comenzando por levantar las restricciones militares en Cisjordania y suspender la construcción de colonias, mientras que los palestinos garantizaron que «pondrían fin a la violencia y el terrorismo».
Un diplomático que participó en estas conversaciones israelo-palestinas, reprochó a Israel que «no respete estos compromisos destinados a mejorar la vida diaria de los palestinos de Cisjordania».
«El presidente estadounidense George W. Bush se refirió concretamente a la cuestión de los retenes en las carreteras» y a las colonias llamadas «salvajes», es decir, instaladas sin ninguna autorización de Israel y que el Estado hebreo se había comprometido a desmantelar, subrayó, prefiriendo no revelar su identidad.
Paradójicamente, la ministra israelí de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, criticó también el hecho de que la colonización continúe en una conferencia pronunciada en la universidad de Harvard (EEUU) el jueves. «No pienso que sea algo que ayude» a hacer avanzar el proceso de paz, dijo.
Según el diario Haaretz, Estados Unidos no está de acuerdo con Barak, que no desea aliviar la presión sobre los palestinos, pese a los compromisos adoptados en el pasado.
Por su parte, el periódico Maariv afirmó el viernes que Israel espera que Fraser le entregue un severo informe sobre la cuestión y exprese sus críticas sobre la ampliación de la colonia de Givat Zeev, al norte de Jerusalén.
El encuentro del viernes en Jerusalén se produjo justo después de que se hiciera añicos una frágil tregua tácita respetada por las partes una semana, debido a una operación israelí que acabó con la vida de cinco activistas en Cisjordania.
El viernes, los palestinos de Gaza lanzaron cuatro cohetes en dirección del sur de Israel, aunque no hubo que lamentar ni víctimas ni daños materiales, según fuentes militares.
Las conversaciones de paz quedaron suspendidas el 2 de marzo por el presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abas, para protestar por una ofensiva militar israelí en la franja de Gaza que se saldó con la muerte de más de 130 personas en una semana.