Sarkozy impone su «Unión Mediterránea»


Nicolas Sarkozy, presidente de Francia, logró sortear los principales obstáculos para impulsar su llamada

El presidente francés Nicolas Sarkozy se adjudicó una victoria pí­rrica con la aprobación en la Cumbre europea de Bruselas de su proyecto de «Unión por el Mediterráneo», ya que tuvo que hacer concesiones y aceptar que su alcance, objetivos y financiación requieran nuevas discusiones entre los 27 miembros del bloque.


Sarkozy debió ceder, incluso, en el nombre mismo de la propuesta, ya que España, uno de sus principales puntales, logró que las conclusiones finales de la Cumbre reconozcan que la Unión por el Mediterráneo es una etapa más del Proceso de Barcelona, lanzado en 1995 para estrechar las relaciones de la Unión Europea (UE) con sus vecinos del sur, desde Marruecos hasta Israel.

«El Consejo Europeo aprobó el principio de la Unión por el Mediterráneo que incluirá a los Estados miembros de la UE y los Estados ribereños no miembros de la UE», indicaron en esas conclusiones los lí­deres de la Unión Europea el viernes en el cierre de la cumbre.

«Se invitó a la Comisión (Europea) a presentar al Consejo (de la UE) las propuestas necesarias para definir lo que será llamado «Proceso de Barcelona: Unión para el Mediterráneo» con vistas a la cumbre que tendrá lugar en Parí­s el 13 de julio de 2008″, agregan el conciso anexo de sólo un párrafo.

De este modo, los 27 lograron un compromiso que deja contentas a todas las partes, empezando por Sarkozy, que habí­a hecho de la adopción de este proyecto su nuevo caballo de batalla mediático para mostrar una Francia que trabaja para acabar con la imagen de que Europa «no existe» más allá de sus fronteras.

Tras una larga cena el jueves por la noche en la que quedaron confirmadas las importantes concesiones de Sarkozy a su idea original, los 27 decidieron dar su visto bueno a este proyecto que busca dar un «nuevo impulso» al Proceso de Barcelona».

«Se trata ahora de trabajar en las diferentes instancias, de hacer lo necesario para que el proyecto vea la luz», dijo el primer ministro esloveno, Janez Jansa, cuyo paí­s ejerce la presidencia de la UE, dejando en claro que los 27 aprobaron «el principio» de esta Unión, pero que el resto queda por definir.

La principal preocupación de muchos paí­ses del bloque era evitar la creación de «instituciones paralelas» e incluir a «todos los paí­ses miembros» de bloque en la iniciativa, dos cuestiones en las que Sarkozy tuvo que ceder a cambio de un acuerdo clave con la canciller alemana Angela Merkel.

«Fue necesario encontrar un compromiso con los paí­ses no ribereños. Comprendo perfectamente que quisiesen sentirse concernidos», admitió Sarkozy, quien de todos modos celebró como un triunfo personal la adopción del proyecto.

Entre las cuestiones por resolver de aquí­ a la cumbre que organizará la presidencia francesa de la UE en julio próximo para lanzar el proyecto están la estructura y su financiación.

Francia propone que la UPM esté copresidida durante un mandato de dos años por un paí­s ribereño miembro de la UE y otro perteneciente a la ribera sur.

Sin embargo esta idea corre el riesgo de no poder ser llevada a la práctica, como alertó el secretario de Estado español para la UE, Alberto Navarro, ya que la «experiencia demuestra que habrá dificultades», en referencia a la oposición que despertarí­a en los Estados árabes una presidencia israelí­.

En cuanto a la financiación, los paí­ses del norte de Europa podrí­an oponerse a un reordenamiento del programa de gastos para el Mediterráneo ya determinado en el presupuesto europeo 2007-2013.

La UPM aspira a arrancar con entre cinco y diez proyectos, el principal de ellos el saneamiento del Mediterráneo a través de la rehabilitación antes de 2020 del entorno de unos 130 «puntos negros» detectados en las costas.

Queda por ver además la reacción de la otra mitad del proyecto, ya que Sarkozy dijo contar con el apoyo de Marruecos, Egipto o Libia, pero la gran mayorí­a aún no se pronunció, entre ellos Argelia, Israel, Jordania, Siria, Lí­bano, los Territorios Palestinos, Turquí­a y Mauritania.

Satisfecho


El presidente del gobierno español, José Luis Rodrí­guez Zapatero, se mostró hoy «muy satisfecho» con la aprobación en la Cumbre europea en Bruselas de crear una Unión por el Mediterráneo, que renovará la «fuerza y la energí­a» del Proceso de Barcelona.

La Unión por el Mediterráneo (UPM) dará «un nuevo impulso» al Proceso de Barcelona para acercarse a sus vecinos de la frontera sur, declaró Zapatero en rueda de prensa al final de la reunión de los lí­deres de la Unión Europea en la que se aprobó este proyecto impulsado por el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

La UE debe ser un «actor relevante en el mundo» por lo que necesita una «polí­tica que influya y decida en el Mediterráneo», afirmó el presidente del gobierno, que aseguró que España presentará un «conjunto de propuestas» para la UPM y tendrá un papel «muy activo».

Tras las reticencias y el escepticismo que ha despertado el proyecto francés, en particular en Alemania, los jefes de Estado y de gobierno dieron su visto bueno a esta nueva estructura que será lanzada el próximo 13 de julio en Parí­s.

No obstante, los lí­deres de la UE incluyeron este proyecto en sus conclusiones finales sólo después de lograr consensuar su nombre: «Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo», tal y como habí­a abogado España, uno de los impulsores del proceso lanzado en 1995.