Una «advertencia» de la izquierda a Nicolas Sarkozy


La izquierda francesa considera que su victoria en la primera vuelta de las elecciones municipales de ayer constituyó una «advertencia» al presidente Nicolas Sarkozy, aunque evitaba hoy cualquier alarde de triunfalismo, ante una derecha que ofreció resistencia.


Ambos bandos llamaron a la movilización general para la segunda vuelta, que se celebrará el próximo domingo con la clave puesta en las grandes ciudades. Así­, la derecha espera conservar Marsella (sureste), la segunda ciudad del paí­s, pero se encuentra en posición delicada en Toulouse (suroeste) y sobre todo en Estrasburgo (este).

El Partido Socialista (PS) logró éxitos importantes en la primera vuelta, como Rouen (oeste). También en Lyon (centro-este) el alcalde saliente, Gerard Collomb, fue fácilmente reelecto y el alcalde de Parí­s, el socialista Bertrand Delanoe, está casi seguro de obtener una victoria el domingo frente a su adversaria de la UMP (Unión por un Movimiento Popular) de Sarkozy.

Estos comicios tiene valor de test a nivel nacional diez meses después de la elección de Sarkozy, cuya popularidad se encuentra en caí­da libre después de haber sido elegido por amplia ventaja en mayo contra la socialista Segolene Royal.

Según un balance todaví­a parcial del ministerio de Interior, las listas de izquierda sumaron el domingo 47% de los votos contra cerca de 45% para la derecha.

Sin embargo, la mayorí­a de los 23 miembros del gobierno que se presentaban a las municipales fueron electos en la primera vuelta.

La prensa francesa era unánime el lunes en reconocer una fuerte alza de la izquierda, pero no el «tsunami» pronosticado por algunos sondeos.

«La izquierda progresa, la derecha resiste mejor de los previsto», consideraba el conservador Le Figaro.

«Izquierda: aires de primavera», titulaba el izquierdista Liberation, mientras el diario popular Le Parisien aludí­a a la «advertencia» lanzada contra Sarkozy.

También el lí­der del PS, Franí§ois Hollande, calificó el resultado de esta primera vuelta de «advertencia» al presidente y a su gobierno. Manteniendo la prudencia, aseguró sin embargo que habrá que esperar la segunda vuelta antes de hablar de un eventual «voto de sanción».

El secretario general de la UMP, Patrick Devedjian, calificó el resultado del domingo de «pequeña derrota».

Sarkozy no habí­a reaccionado a última hora de la mañana del lunes.

Antes de las elecciones, un francés de cada dos consideraba que si la UMP perdí­a «varias grandes ciudades» se tratarí­a de una «derrota personal» del jefe de Estado, que goza de menos del 40% de opiniones favorables en los últimos sondeos.

Los franceses le reprochan una falta de mejoras del poder adquisitivo, convertido en la principal preocupación del electorado, así­ como la excesiva exhibición de su vida privada. Pero Sarkozy ha pedido que se lo juzgue al final de su mandato, en 2012, y ha prometido seguir efectuando reformas.

Inmediatamente comenzó la negociación de alianzas para la segunda vuelta, con el centrista MoDem de Franí§ois Bayrou en posición de árbitro en algunas ciudades. Bayrou afirmó que su movimiento examinarí­a la situación «ciudad por ciudad, candidato por candidato».

Por su parte, el Frente Nacional del ultraderechista Jean-Marie Le Pen confirmó su pérdida de influencia electoral.