La semana en que Colombia se enfrentó con sus vecinos


La cumbre del Grupo de Rí­o consiguió ayer superar el más grave enfrentamiento reciente entre paí­ses de América Latina, provocado por una incursión de Colombia a territorio de Ecuador para dar muerte a un lí­der guerrillero, que mantuvo en vilo a la región durante una semana.


La muerte de Raúl Reyes, número dos de las FARC, el mayor golpe contra esa guerrilla en 40 años, colocó en difí­cil posición a Colombia, obligada a pedir disculpas por su incursión en territorio de su vecino además de sufrir la ruptura de relaciones con Ecuador, Venezuela y Nicaragua.

La tensión se superó en la cumbre realizada en la capital dominicana con un apretón de manos de los presidentes de Ecuador, Rafael Correa y de Colombia, ílvaro Uribe, que fue seguida luego por gestos similares con el presidente venezolano Hugo Chávez y el nicaragí¼ense Daniel Ortega.

«Con el compromiso de no agredir nunca más a un paí­s hermano y el pedido de perdón, podemos dar por superado este graví­simo incidente», dijo Correa dirigiéndose a Uribe, quien se acercó a saludarlo en medio de una ovación de los demás presidentes.

Colombia, que habí­a defendió su acción como un acto contra el terrorismo, debió enfrentar a lo largo de la semana acusaciones de Correa, que pidió condenas a la actitud de su vecino en la Organización de Estados Americanos (OEA).

Bogotá habí­a atizado el fuego al acusar al gobierno de Correa y al del presidente venezolano Hugo Chávez de mantener contactos ocultos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas).

El tono de los intercambios verbales fue subiendo a partir de la noche del domingo y llevó a Quito y Caracas a anunciar la ruptura de relaciones con Colombia, a los cuales se sumó el jueves el presidente nicaragí¼ense Daniel Ortega.

Correa realizó una rápida gira por Perú, Brasil, Venezuela y Nicaragua en la cual convocó a los «gobiernos de Latinoamérica a cerrar filas» frente al «nefasto y traidor acto de Colombia».

En tanto, Bogotá divulgó fotografí­as y documentos que dijo haber hallado en los computadores incautados en el operativo que dio muerte a Reyes y que aseguró mostraban una alianza entre los dos gobiernos vecinos y los rebeldes marxistas.

«Rechazo que mi gobierno haya colaborado con las FARC, las mentiras se derrumban por sí­ solas», señaló este viernes en Santo Domingo Correa que también propuso la creación de «una fuerza internacional para que controle la frontera que Colombia».

De 59 años, Reyes, cuyo verdadero nombre era Luis Edgard Devia, murió el sábado tras un ataque contra su campamento que incluyó el bombardeo por aviones colombianos y la incursión de tropas al territorio del vecino.

Reyes, quien se autocalificaba como un «marxista puro y duro», era considerado como unos de los más radicales al interior del secretariado de siete miembros que orienta las acciones de la principal guerrilla colombiana, que según el gobierno tiene entre 6.000 y 8.000 miembros, mientras organismos internacionales especializados estiman en 10.000 sus efectivos.

Pero además Reyes era el responsable a nombre de la guerrilla de adelantar los contactos con delegados de Francia, Suiza y España, que buscan una solución para el cautiverio de al menos 39 rehenes que las FARC mantienen en su poder.

Correa admitió que su gobierno habí­a entrado en contactos con las FARC para buscar la liberación de varios de esos rehenes, entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, que también tiene la nacionalidad francesa, tres estadounidenses y decenas de policí­as militares y colombianos.

En tanto en Bogotá, las autoridades anunciaron este viernes un nuevo golpe a la guerrilla al informar que Iván Rí­os, también miembro del secretariado de las FARC, habí­a sido muerto por miembros de su escolta en el oeste de Colombia.