Suspenden la campaña electoral en España


Un investigador vasco realiza las pesquisa iniciales ante el asesinato del activista del partido socialista en el Paí­s Vasco, hecho que motivó que los candidatos pararan la campaña presidencial.

El gobierno español decidió la suspensión de la campaña electoral tras el asesinato de un ex concejal socialista en el Paí­s Vasco (norte) y convocó a todos los partidos polí­ticos en el Congreso de los Diputados este viernes por la tarde, indicó una portavoz socialista.


El Partido Popular (PP, oposición conservadora) confirmó a la AFP que la campaña está suspendida.

El candidato socialista y presidente del gobierno español, José Luis Rodrí­guez Zapatero, habló por teléfono con su rival conservador en las elecciones del domingo, Mariano Rajoy, con el que decidió suspender la campaña, según los medios.

Zapatero fue informado del atentado al finalizar un mí­tin en Málaga (norte) y regresó a Madrid este viernes, dí­a en que debí­an realizarse los últimos actos de la campaña, que concluye a medianoche.

Isaí­as Carrasco, de 42 años y ex concejal socialista en la localidad vasca de Mondragón-Arrasate, murió tras ser tiroteado tres veces por un desconocido cuando salí­a de su casa acompañado de su hija.

Latinoamérica, la prioridad

Tanto el partido socialista español como el conservador Partido Popular (PP) aseguran que los paí­ses latinoamericanos seguirán siendo prioritarios en su polí­tica exterior si ganan las elecciones del domingo, pero su visión parece coincidir sólo en lo que concierne a las empresas instaladas en la región.

Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia marcan la diferencia para el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) del presidente del gobierno, José Luis Rodrí­guez Zapatero, y el PP y su lí­der, Mariano Rajoy.

«Yo, Merkel y Sarkozy, y usted, Chávez y Castro», así­ definió el pasado lunes el lí­der del PP, Mariano Rajoy, las preferencias de ambos.

Los conservadores han acusado al gobierno socialista de «entreguismo» con estos paí­ses, de apoyar la «sucesión» en Cuba y no un cambio real, y de «ignorar la extensión del populismo» en la región, en palabras de Gustavo de Arí­stegui, portavoz del PP en la comisión de Exteriores del Congreso.

«El PP hizo una polí­tica de ruptura y el PSOE, de consenso», contraatacó Bernardino León, secretario de Estado de Asuntos Exteriores.

Ante la crisis entre Colombia, Ecuador y Venezuela tras la operación militar colombiana en suelo ecuatoriano del sábado, el gobierno español hizo un llamamiento a la calma y el diálogo entre los tres paí­ses.

Y Arí­stegui se mostró partidario de «condenar estas bravuconadas de Correa y de Chávez», quienes enviaron tropas a sus fronteras con Colombia. Ecuador y Nicaragua rompieron relaciones con Colombia y Venezuela las suspendió.

Durante el gobierno del conservador José Marí­a Aznar (1996-2004), España promovió en 2003 ante la Unión Europea (UE) la adopción de sanciones diplomáticas contra Cuba tras la detención de 75 disidentes en la isla.

Y a partir de 2004, el gobierno de Zapatero ha trabajado para que España y la UE recuperen las relaciones con Cuba.

«El objetivo del PSOE ha sido ayudar al tránsito en Cuba (…) abriendo un diálogo crí­tico», explicó a la AFP Elena Valenciano, secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE.

Con el traspaso del gobierno a Raúl Castro «pensamos que hay una posibilidad de avanzar y queremos estar cerca», añadió.

Moratinos consiguió que la UE suspendiera temporalmente estas sanciones en 2005 y en 2007 puso en marcha un mecanismo de diálogo sobre derechos humanos entre el régimen y Madrid.

El PP, que critica esta polí­tica, quiere presionar más al régimen para que se instaure la democracia.

«Apostamos por un diálogo exigente y crí­tico» y «somos partidarios de poner en la mesa una exigencia clara» para «la liberación de todos los presos polí­ticos», relató a la AFP Jorge Moragas, diputado y secretario de Relaciones Internacionales del PP.

Con Venezuela, el PSOE considera que la crisis abierta en noviembre en la Cumbre Iberoamericana, en la que Hugo Chávez insultó a Aznar y el Rey de España lo mandó callar, «está resuelta».

El gobierno de Zapatero, que en 2004 recuperó una relación casi rota por Aznar, hizo todo en diciembre por apaciguar a un airado Chávez que amenazó con «vigilar de cerca» a las empresas españolas.

Aznar reconoció al gobierno golpista que en 2002 consiguió apartar a Chávez del poder durante 48 horas, lo que afectó gravemente las relaciones.

Y el PP advierte en su programa de que serán «especialmente vigilantes ante intentos de interferencia o desestabilización por parte de cualquier régimen totalitario o autoritario».

Por el contrario, el PSOE estima que «hay gobiernos más y menos próximos» y que España tiene que relacionarse «con todos desde el respeto».

Sí­ coinciden ambos partidos en la defensa de los intereses de las empresas españolas que operan en la región.

«Los socialistas seguiremos trabajando para garantizar un marco jurí­dico seguro y estable para las inversiones de América Latina», reza su programa, en la lí­nea de los intereses del PP avanzados por Moragas.

«Es completamente legí­timo que un gobierno trate de recuperar el control económico de su paí­s», pero «queremos que esto suceda sin que perjudique a nuestras empresas», declaró Valenciano en referencia a las reformas en la producción energética hechas en Venezuela, Bolivia y Ecuador.

«Los católicos deben votar programas compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana.»

Comunicado de los obispos españoles