La ruta al Atlántico, la salida de Guatemala al mar Caribe fue uno de los grandes proyectos del Gobierno del Coronel Jacobo Arbenz Guzmán sumado a la construcción del Puerto de Santo Tomás y la Hidroeléctrica de Jurún Marinalá, más que suficiente para haber pasado a la historia. La Reforma Agraria, su talón de Aquiles, surgió bajo los errores de la letra del DECRETO 900 dando paso a los abusos en su aplicación que polarizaron al país en 1954.
La ruptura del monopolio de la International Railroad of Central America (IRCA) que manejaba a su antojo el transporte de mercaderías y personas hacia el Atlántico era una necesidad. La alternativa a ese monopolio era la carretera al Atlántico continuación del trazo interoceánico que culminaría en el Puerto de Santo Tomás de Castilla con lo cual se vendría a romper un segundo monopolio, el monopolio del Puerto del Atlántico en Puerto Barrios que manejaba a discreción la United Fruit Co. Por último la producción de energía eléctrica barata una prioridad para el desarrollo del país se haría realidad al decidirse la construcción de la presa de Jurún Marinalá enfrentando a la poderosa Bond & Share que controlaba la electrificación en Guatemala. Considero que los propósitos del presidente Arbenz con excepción de los errores del Dto. 900 eran loables, se pudo haber planteado una Reforma Agraria por etapas lógicas y viables, el problema de fondo fue que le faltó la visión y el consejo necesarios para no introducirse en la guerra fría del lado de los intereses de la Unión Soviética confrontando al intocable vecino del norte entonces tan sensible con el tema de la penetración comunista en América después de las fallas tácticas del Gobierno Demócrata de Truman que permitieron el triunfo de Mao en China.
En relación a la ruta al Atlántico, pedazos de historia surgen a su paso en un trayecto que partiendo del Departamento de Guatemala atraviesa parte de El Progreso, Zacapa e Izabal hasta llegar al mar Caribe. El Rancho de San Agustín Acasaguaztlán, el nombre que aparece en las crónicas de los inmigrantes belgas que venían de Izabal hacia la Capital atravesando la llamada «ruta del infierno», ofrece la primera visión del Río Motagua al lado de la carretera con la Sierra de las Minas que seguirá con la ruta por cientos de kilómetros. Más adelante, pasando Teculután, está Río Hondo en el Departamento de Zacapa en donde se ven a ojo de pájaro las montañas azuladas de la sierra que sirvieron de base a la guerrilla durante casi diez años en la década de los 70.
Unos kilómetros antes de llegar al mismo Río Hondo se pasa por Zunzapote en donde se erigió un monumento al oficial y a los soldados muertos en una emboscada de los hombres de Turcios Lima allá por 1962. Me han contado que hicieron una fotografía en la que Turcios Lima aparecía posando orgulloso -como si se tratara de un trofeo de caza- al lado de los soldados muertos. La fotografía fue incautada más tarde por el Ejército y sirvió para levantar los ánimos entre los que tenían que combatir a la guerrilla queriendo mostrar con eso la poca humanidad de sus contendientes, si esto último fue cierto o no, no lo sé.
Siguiendo la Ruta aparecen lugares que recuerdan los años del enfrentamiento armado hasta llegar al cruce de Morales Izabal, el feudo de la United Fruit Company cuyos intereses para muchos fue la causa de derrocamiento del régimen del Coronel Arbenz en 1954 contando con la intervención de la CíA. Hoy sabemos que tuvo relación pero no fue el factor fundamental y lo trataremos mas adelante.
Con el paso de los años tengo una visión diferente de estos hechos y considero que en la vida hay dos clases de hombres, los que creen que ya lo saben todo y no están dispuestos a cambiar y los otros, los que si tienen disposición de aprender cada día, conocer más y con el tiempo ser capaces de rectificar equilibrando su juicio, yo me considero entre estos segundos.
Los más de 50 años pasados después de 1954 desde la caída del coronel Jacobo Arbenz Guzmán y la llegada del coronel Carlos Castillo Armas al poder ha sido ampliamente documentada con el paso del tiempo, cosa que iremos detallando a través de los documentos desclasificados de la CIA. Encuentro que el coronel Arbenz no era un mal hombre, creo que amaba a su patria y fue injustamente satanizado al igual que Castillo Armas. El presidente Arbenz cometió errores de cálculo, quizá el más importante como decía al principio, no fue haber promulgado por Decreto una reforma agraria inapropiada y haber afectado los intereses de la United Fruit Company, sino haber contravenido las políticas del Departamento de Estado durante la transición Truman-Eisenhower entre 1950 y 1954 momentos en que la Casa Blanca enfrentaba durante la Guerra Fría la expansión del comunismo etiquetado en la Unión Soviética. (continuará)