Clinton cortó la racha de Obama


Hillary Clinton, senadora de Nueva York, mantuvo viva su esperanza de alzarse con la candidatura demócrata, al ganar tres de las cuatro primarias de ayer.

La senadora Hillary Clinton cortó ayer la racha triunfante de su rival Barack Obama, con unos triunfos cruciales en las primarias de Ohio y Texas, mientras el republicano John McCain se convirtió en el candidato de su partido a las elecciones del 4 de noviembre.


«La gente de Ohio lo dijo fuerte y claramente: continuamos. Seguimos con fuerza e iremos hasta el final», declaró Clinton a sus partidarios, antes de ser informada de que habí­a logrado un segundo triunfo clave en Texas, que le permitió dar un nuevo impulso a sus aspiraciones presidenciales.

«En lo que respecta a esta noche, estamos prácticamente en mismos términos de delegados que esta mañana, y estamos en camino de ganar la investidura», replicó Obama, que habí­a acumulado 12 éxitos consecutivos antes de caer en Ohio y Texas.

Antes de esta nueva ronda de primarias, el ex presidente Bill Clinton habí­a asegurado que su esposa necesitaba imperativamente ganar en los dos estados para mantener viva su candidatura. Hasta sumó otro triunfo en Rhode Island, mientras Obama ganó en Vermont, el cuarto estado en disputa.

Con el 76% de los votos escrutados, Clinton se imponí­a con el 51% de los votos en Texas contra 47% para su rival, mientras en Ohio se impuso con una fuerte ventaje de 12 puntos, por 55% contra 43%, después del recuento de 88% de los votos.

Clinton, de 60 años, habí­a prometido proseguir su campaña hasta las primarias de Pensilvania a fines de abril en caso de la victoria de ayer. Las próximas primarias demócratas se celebrarán el sábado en Wyoming (oeste) y el martes en Misisipi (sur).

En Texas, el voto hispano tuvo un papel importante en las primarias demócratas. En dicho estado, viven 8,4 millones de hispanos, cerca del 36% de la población, que representaron en 2004 el 22,4% del electorado, según cifras del Pew Hispanic Center y del Consejo Nacional de la Raza (NCLR), la mayor organización latina del paí­s.

En Ohio, tanto Clinton como Obama se comprometieron a renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) tan pronto lleguen a la Casa Blanca.

Ambos mantuvieron varios cruces de acusaciones en las últimas semanas por dicho acuerdo comercial, que es muy impopular en el estado industrial de Ohio, donde a menudo se lo culpa de la pérdida de decenas de miles de empleos desde su entrada en vigencia el 1 de enero de 1994 bajo la presidencia de Bill Clinton.

El último conteo de delegados a la convención demócrata –realizado por Real Clear Politics luego de cada interna estatal– muestra que Obama cuenta con 1.482 delegados, entre ellos 202 superdelgados, mientras Clinton dispone de 1.390, entre ellos 241 delegados.

Para ganar formalmente la investidura demócrata un precandidato necesita alcanzar un total de 2.025 delegados.

Mientras los demócratas todaví­a desconocen qué candidato los representará en las elecciones presidenciales del 4 de noviembre, los republicanos ya tienen designado al también senador John McCain, de 71 años, que superó los 1.191 delegados necesarios para la nominación.

«Hemos ganado suficientes delegados para afirmar con confianza, humildad y un sentido de gran responsabilidad que seré el candidato designado del Partido Republicano», se congratuló McCain, ante sus partidarios en Dallas (Texas), tras imponerse este martes en los cuatro estados.

El veterano senador por Arizona (suroeste) derrotó definitivamente a sus dos últimos rivales, el ex pastor bautista Mike Huckabee, que arrojó la toalla, y el representante tejano, Ron Paul.

En sus primeras declaraciones como candidato, McCain prometió «no esquivar ninguna responsabilidad» y «luchar cada minuto de cada dí­a para asegurarnos de que el gobierno es tan capaz, sabio, valiente y decente como la gente lo merece».

Impulso


La senadora y ex Primera Dama Hillary Clinton, que busca convertirse en la primera mujer en presidir Estados Unidos, dio este martes un nuevo impulso a su candidatura gracias a dos triunfos cruciales en Ohio y Texas.

La candidata demócrata logró cortar la racha de su rival Obama, que se habí­a anotado 12 triunfos consecutivos antes de caer en Ohio y Texas.

Abogada, primera dama y senadora por Nueva York, Hillary Diane Rodham, que adoptó el apellido de su marido el ex presidente Bill Clinton, nació el 26 de octubre de 1947 en Illinois (centro), y fue la primera de tres hermanos.

En la prestigiosa universidad de Yale obtuvo su tí­tulo de abogada y conoció a Bill Clinton con quien se casó en 1975. Esta pareja de polí­ticos tuvo una única hija, Chelsea, hoy de 27 años y quien suele acompañar a su madre en los viajes de campaña.

Desde que dejó la Casa Blanca en 2001, las especulaciones sobre las ambiciones presidenciales de una primera dama que tuvo alto perfil y una figura propia que se despegó de la sombra de su marido, se multiplicaron.

Aunque el propio Obama la ha reconocido como favorita, los márgenes que separan a los dos senadores en la pugna electoral son estrechí­simos.

Brillante oradora, Clinton carga con el peso de tener una imagen juzgada demasiado frí­a y altanera por sus detractores.

La ex primera dama está acostumbrada a las crí­ticas. La derecha no le perdona su fracasado intento de reformar el sistema de salud en 1993-94 durante el mandato de su esposo, y la asocia a los escándalos de la era Clinton, desde el caso inmobiliario «Whitewater» al «Travelgate».

Clinton tiene hoy en su popular marido a un importante socio polí­tico que viene apoyando con fuerza su campaña electoral.

Al mismo tiempo, la senadora por Nueva York es la mujer más admirada del paí­s, según una encuesta de Gallup divulgada hace unos meses.

Sus campañas electorales de 2000 y 2006 en Nueva York se convirtieron en un ensayo de cara a la Casa Blanca. Los siete años de presidencia de George W. Bush, le brindaron la oportunidad de encontrar su propia voz polí­tica.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, Hillary fue una neoyorquina modelo, incansable, tratando de ayudar a su circunscripción.

En 2002, como integrante de la poderosa Comisión de Defensa del Senado, aprobó la resolución autorizando la invasión de Irak. Hasta ahora la izquierda del partido sigue pasándole factura por lo que considera un error de criterio.

Clinton replicó que se trataba de la única posición responsable, teniendo en cuenta la gravedad de la situación presentada entonces por el gobierno de Bush, que habí­a asegurado que Irak disponí­a de armas de destrucción masiva.

Hoy, esgrimiendo su experiencia, asegura ser la única en poder presidir «desde el primer dí­a».