La grandeza de las naciones


Cada dí­a que transcurre le costará más a Guatemala encontrar la senda del desarrollo. Son millones de niños y jóvenes que no asisten a las aulas, el magisterio casi no enseña un mensaje social. Los ofrecimientos de los polí­ticos son un engaño. Existe un elevado desempleo. Por doquier la pobreza nos aparece en las miles de personas que viven de la caridad pública. Hace pocos dí­as dos ciudadanos robaron un pollo para comerlo debido a que no tení­a dinero para comprar, fueron capturados por la comunidad de vecinos y salvajemente golpeados. Una minorí­a de ricos decide por doce millones de habitantes, ricos que tienen tal grado de opulencia que es un insulto para los desposeí­dos. Agreguemos que vivimos en una sociedad alcoholizada y el creciente consumo de drogas destruye las mentes de miles de habitantes.

í“scar Enrique Alvarado S.

En el guatemalteco no existe solidaridad, y el mismo guatemalteco explota al compatriota elevando injustamente los precios de los alquileres en casas de habitación.

Dentro de cuatro años habrá como mí­nimo dos millones más de habitantes, la estructura de vivienda y empleo es precaria en relación con lo que la población requiere.

Tengo que decir que el guatemalteco es bastante pasivo para la protesta, acepta las injusticias y el enriquecimiento ilí­cito de alcaldes, diputados, ministros, jueces, magistrados hasta jefes y agentes de policí­a ligados con el crimen organizado.

El Ministerio Público es ineficiente lo mismo que la Contralorí­a de Cuentas. El panorama es tétrico y desolador.

Sin embargo, en medio de todo ello propongo algunas soluciones:

a) Que los trabajadores adquieran un grado de conciencia de que se requiere exigir del gobierno el cumplimiento de sus obligaciones y ofrecimientos.

b) Que de notar corrupción en la forma de distribución del gasto público, se pida la intervención inmediata de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, en nuestro paí­s.

c) Si hubiese la oportunidad de forjar un sentimiento de unidad nacional en torno a las riquezas que aún nos quedan, riquezas en las minas, bosques, patrimonio cultural, petróleo, sentimiento por el cual luchar.

d) Hemos perdido territorios grandes, solamente México nos quitó Chiapas, Soconusco y el Partido de San Antonio, este último al norte del Petén, por lo tanto no es posible seguir permitiendo el saqueo de nuestros recursos naturales en beneficio de empresas extranjeras.

La grandeza que todaví­a tenemos puede darnos al anhelado desarrollo. Todos los paí­ses defienden sus recursos.