Brasil defiende al etanol


Manuel Ernesto Bernales Alvarado (I), presidente del Consejo Peruano por el Desarrollo, y Janez Podobnik, ministro esloveno, durante la reunión en Bruselas.

En medio de las crecientes crí­ticas contra los biocarburantes, Brasil defendió con fuerza el martes al etanol como fuente de energí­a renovable durante una reunión de ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea y América Latina y Caribe sobre cambio climático en Bruselas.


«Hemos podido compartir la experiencia de Brasil, uno de los principales productores de bioetanol. Los métodos de fabricación de biocarburantes son importantes y no deberí­an suponer una carga sobre el cambio climático», dijo el ministro esloveno de Medio Ambiente, Janez Podobnik, cuyo paí­s ejerce la presidencia de la UE, al referirse a uno de los ejes del encuentro.

Fue la embajadora de Brasil ante la UE, Marí­a Celina de Azevedo Rodrigues (en reemplazo de la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva), la encargada de referirse a los biocarburantes durante el segundo panel de la reunión a la que asistieron representantes de unos 60 paí­ses con el objetivo de delinear una posición común de cara a la cumbre bierregional de mayo próximo en Lima.

Según fuentes diplomática presentes en la reunión, «Brasil ofreció todo tipo de garantí­as» sobre la sostenibilidad de la producción de etanol, un dí­a después de que varios paí­ses de la UE manifestasen reservas ante la propuesta de la Comisión Europea para impulsar la utilización de esa fuente de energí­a.

En efecto, la UE se ha planteado en el marco de su programa de lucha contra el cambio climático que el 10% de los carburantes que utilice el transporte para 2020 sean biocombustibles, una iniciativa que podrí­a disparar las exportaciones de etanol de Brasil al bloque.

Pero la producción de esa energí­a a partir de caña de azúcar, maí­z o soja, provoca cada vez más dudas en la opinión pública europea por sus consecuencias negativas (deforestación, alza de precios de cereales, escasez de alimentos, desplazamientos de poblaciones).

Un nuevo estudio difundido el martes, esta vez a cargo de una agencia holandesa de medio ambiente, se suma a otros recientes e indica que los biocarburantes «no pueden ser la buena solución» para la lucha contra el cambio climático «desde un punto de vista medioambiental».

En este marco, un grupo de expertos de la UE trabaja actualmente para establecer una «certificación de origen» con criterios de sostenibilidad para asegurar que los biocarburantes que importa la Unión Europea no causan perjuicios ecológicos o sociales en los paí­ses en que es producido.

Si en la reunión del martes en Bruselas «no se ha traslucido ninguna desconfianza o que esto vaya a significar barreras para América Latina», según fuentes diplomáticas, la cuestión de los biocombustibles y su sostenibilidad abarcó buena parte de las discusiones de los ministros.

Como los paí­ses latinoamericanos no trajeron una posición común sobre el tema, el titular del Consejo Nacional de Medio Ambiente del Perú, Manuel Ernesto Bernales Alvarado, cuyo paí­s ejerce la presidencia de la región América Latina y Caribe, se limitó a señalar la necesidad de respetar «las normas medioambientales más exigentes».

«No es asunto que se tome como una moda. Se toma como inversiones de nuevo tipo: tienen que verse para su factibilidad estudios de impacto medioambiental, estratégico, de impacto sobre la biodiversidad», explicó Bernales en conferencia de prensa.

La producción mundial de biocombustibles representa 1% de la producción de combustibles fósiles. El comercio internacional de etanol, de 5.000 millones de litros anuales, representa el 10% de la fabricación total del producto, de 50.000 millones de litros al año.

Estados Unidos es el principal productor mundial de etanol con 28.000 millones de litros en 2007, seguido de Brasil con 22.000 millones. Estados Unidos elabora el combustible a partir del maí­z y Brasil de la caña de azúcar.

«Hemos podido compartir la experiencia de Brasil, uno de los principales productores de bioetanol. Los métodos de fabricación de biocarburantes son importantes y no deberí­an suponer una carga sobre el cambio climático.»

Janez Podobnik

ministro esloveno de Medio Ambiente