El buscador de talentos


Galeros se considera un ferviente admirador de don Guillermo Vassaux.

Para muchos puede ser sorprendente que en el «mapa en relieve» que está ubicado en el Hipódromo del Norte, se esté llevando a cabo cada sábado un programa denominado Ajedrez al aire libre. El impulsor del programa fue Don Rodrigo Vassaux, hace ya más de veinte años, pero en determinado perí­odo dicho programa desapareció dejando nada más en algunos la satisfacción de ser buenos ajedrecistas y para otros, la de llegar a ser campeones nacionales del deporte ciencia.


Lo cierto es que este programa ha regresado con toda su vitalidad, por tanto que el resurgidor, Rodrigo Galeros, se ha propuesto a toda costa sacar avante a los 12 alumnos de los que dispone hace un mes atrás. Pero más que eso, mediante el programa Galeros desea llegar hasta el último rincón de la capital guatemalteca para ir en la búsqueda de nuevos talentos.

Junto a la Municipalidad de Guatemala, Galeros se ha dado a la tarea de revivir el programa municipal del ajedrez al aire libre y con ello sacar del entierro, según dice, en el que se tiene sumido al deporte del tablero en el paí­s; por ello y más comparte con la Hora Deportiva algunas de las razones para reactivar el proyecto.

¿Cómo y cuando se principió con el programa de ajedrez municipal al aire libre?

El origen del programa municipal de ajedrez se remonta al año de 1971. En ese entonces la Municipalidad de Guatemala creo este programa al aire libre, único en aquellos momentos en América Latina. Se sabe que de este programa han salido muchos talentos y campeones nacionales. Pero hubo un tiempo en que el programa se vino a bajo y esto fue cuando el impulsor del mismo, Don Guillermo Vassaux se jubiló, por lo que se quedó sin instructor y persistieron nada más personas que hoy por hoy son de la tercera edad.

Recuerdo que se inició dentro del parque del Hipódromo del Norte y los tableros eran de madera, sostenidos con burros. Lo que siempre tratamos conseguir fueron bancos, para sentarnos y nunca lo logramos. Siempre nos pusimos de acuerdo para reunir cierta cantidad de dinero, pero nunca se logró y siempre jugábamos de pié. Cuando Don Guillermo repartí­a simultaneas, pasábamos parados dos o tres horas. Posterior a ello, como mencioné, Don Guillermo entró en su jubilación y el programa entró en un torbellino hasta que desapareció.

¿Que diferencia puede haber en la práctica del ajedrez al aire libre con otro que pueda ser dentro de un recinto?

Lo que sucede es que en uno se está en un ambiente natural, por lo que los alrededores son propicios para la enseñanza del ajedrez. La práctica y la enseñanza no varí­a, pero como dije, lo único es que el ambiente se presta para absorber de la mejor manera los conocimientos del instructor.

¿Cómo y porqué nació en usted la idea de volver a retomar el tema del ajedrez municipal?

Lo que sucede es que muchos de los alumnos de la Academia de ajedrez Guillermo Vassaux se quedaron sin cupo, por lo que se pensó en el resurgimiento de reunirlos al aire libre. Gracias al apoyo de la Municipalidad de Guatemala, se nos otorgó el espacio en el «mapa en relieve» y aquí­ estamos, trabajando con alrededor de doce alumnos. Contamos con dos discí­pulos que están jugando el torneo clasificatorio de los Juegos Nacionales Estudiantiles.

Oswaldo Guzmán está a punto de conseguir el objetivo de los Juegos Estudiantiles, pues le falta un punto y medio de tres. También está la señorita Norma Aguilar, quien aguarda buenas posibilidades de clasificar y jugar la segunda fase que será en Quetzaltenango.

Hubo un tiempo que en Aguilar decidió abandonar en definitiva el deporte ciencia y ninguno se dio a la tarea de buscarla, pero hablé con la mamá y le solicité que la trajera al programa municipal. Estaba en el olvido a pesar de haber sido campeona nacional de la sub 12 en el 2006.

De la mano del programa, pretendemos ir a las colonias conflictivas, por decirlo así­, para descubrir a nuevos talentos e invitarlos a que se acerquen al curso que se lleva a cabo todos los sábados de 9:00 a 12:00 horas en el «mapa en relieve». Una de las faltas de las autoridades del ajedrez es que no le dan ninguna divulgación a este deporte y nosotros lo queremos hacer con pocos recursos, al contrario de otras instituciones que manejan más de un millón y medio de quetzales al año y no se ven resultados por ningún medio. Con el programa pretendemos alejar a los jóvenes de las pandillas y las drogas.

¿Qué deben de hacer los interesados para incorporarse al programa?

Lo único que deben de hacer es dirigirse acá al «mapa en relieve» cualquier sábado, traer consigo su juego de piezas, un tablero, cuaderno y lápiz y nosotros los esperamos con todo el deseo y la voluntad de transmitirles los conocimientos

¿Qué es lo que se aprende en este tipo de instrucción?

Se comienza la enseñanza con movimientos básicos. Cuando se va madurando, se traslada a una práctica más compleja. Lo que sí­ se debe de resaltar es que para ser un ajedrecista de alto nivel, es un proceso que lleva tiempo, pero se calcula que si alguien viene a este programa y le pone mucho interés, estudiando por lo menos una hora en su casa, en doce meses tendrá un buen nivel.

¿Cuándo con exactitud de reactivó el programa?

Hace un mes atrás, aunque en realidad en la Academia Vassaux nunca se ha dejado de dar clases. Una de las anécdotas que tenemos es que con Oswaldo Guzmán, trabajamos el pasado 25 de diciembre y 1 de enero, porque él es un talento a corto plazo y ya está destacando y como reitero, a sus 12 años seguro estará en la segunda fase de los Juegos Estudiantiles.

¿Cómo fue que usted comenzó a incursionar en el deporte ciencia?

Fue mi tí­o Eduardo Galeros el que me enseñó a mover las piezas en un negocio que él tení­a. Allá por 1980 alguien nos vendió un libro de ajedrez en cincuenta centavos, pero no entendí­amos nada. Entonces, una tarde con un mi compañero fuimos a comprar un juego de piezas a la sexta avenida de la zona 1, de esos plásticos, y pasando por la novena avenida y 14 Calle nos topamos con la librerí­a «Los Cuaches» de Don Carlos Salazar, quien fue campeón de Guatemala en 1943 y 1944. Lo que nos llamó la atención es que en la librerí­a habí­a muchos libros de ajedrez y nos decidimos a entrar y pedirle a Carlos Salazar que nos explicara el significado de la partida cero guión cero. Con gusto Don Carlitos sacó su tablero y nos explicó el procedimiento.

A partir de allí­, nos decidimos a la práctica más profunda del deporte sobre el tablero, por lo que Don Carlos nos invitó a asistir al programa municipal de ajedrez al aire libre.

Pero fue en 1987, que por cierto me enteré que existí­a una Federación de Ajedrez, que mi tí­o me invitó a participar en un torneo y para mi sorpresa y satisfacción lo gané de manera invicta. Don Guillermo me puso la medalla en el cuello, una medalla de once quetzales a la que le compre un cuadro de cincuenta quetzales. Nunca imaginé que años más tarde serí­a yo quien le pondrí­a a Don Guillermo una medalla, el 27 de abril del 2006, cuando junto a el ex presidente de la República, í“scar Berger, se le concedió (a Don Guillermo) la medalla presidencial.