La iniciativa de ley con la que se pretende reducir la dependencia de combustibles fósiles, disminuir la contaminación ambiental y formar un piso de estabilidad en inversión nacional podría tener severos impactos en la seguridad energética del país y comprometer el ingreso fiscal.
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La propuesta 3469 sobre la Ley de Alcohol Carburante promete traer múltiples beneficios para el país cuando se obligue a los productores y vendedores de combustibles a disolver en todas las gasolinas un 5% de alcohol carburante, producido a base de caña o cualquier producto orgánico.
Según la legislación, se disminuiría en buena medida la dependencia de los combustibles fósiles provenientes del extranjero; la demanda anual de divisas por la importación de combustibles mermaría en US$50 millones si se agrega 10% de combustibles, pues la producción, transporte y distribución del alcohol correría por cuenta de empresas nacionales que tendrán la capacidad de generar hasta cinco mil empleos directos y 20 mil indirectos.
Asimismo se espera que la combustión sea más eficiente y limpia con los aditivos orgánicos, de tal forma que la emisión de monóxido de carbono se reduciría en 30% y los hidrocarburos «quemados» llegarían en 12%.
Falsas promesas
Luis Vega, integrante de la Gremial de Energía e Hidrocarburos, considera que la iniciativa impactará negativamente la economía nacional y provocará un aumento en la emisión de gases contaminantes, además de arriesgar la seguridad energética y fiscal del país.
Vega refiere que el procesamiento de la caña o la materia prima para la producción del alcohol requiere de una importante cantidad de recursos energéticos derivados del petróleo, lo cual representa una similar o mayor emisión de gases contaminantes de los que ya se emiten.
Asimismo, estima que las gasolinas lejos de abaratarse se incrementarán desmedidamente, ya que los productores y distribuidores se verán obligados a realizar fuertes inversiones para adaptar toda su infraestructura para las nuevas gasolinas con el aditivo del alcohol, y la nueva inversión sería cargada en los precios de las gasolinas.
ÂgNo vamos a oponernos a la iniciativa pero queremos que se considere la obligatoriedad de la misma, pues los consumidores tienen derecho a elegir lo que quieren para sus automóviles: gasolina con alcohol más cara y que puede dañar el motor del auto o los combustibles que hasta ahora se han utilizado».
De la misma gremial, Jorge Ruiz afirma que la iniciativa representaría una disminución en los ingresos tributarios para la Superintendencia de Administración Tributaria, ya que el impuesto que actualmente se percibe por los combustibles se vería reducido.
Además, dentro de las exigencias legislativas se contempla que el alcohol para los combustibles sea de producción nacional, salvo se apruebe autorización del Ministerio de Economía para importar; en ese caso el arancel se establecería en 40% sobre el valor de la compra. «Esto podría provocar una tendencia monopólica en la producción y por tanto la especulación de precios» sostiene Ruiz.
Por el bien común
El diputado ponente, Oliverio García Rodas, del Partido Patriota, sostiene que los biocombustibles han sido bien aceptados en el extranjero y el sistema que se ha utilizado en países como Brasil y Colombia para su producción puede reproducirse en Guatemala.
ÂgNo presenté la iniciativa para beneficiar a un grupo particular, sólo es parte de mi inquietud para buscar soluciones que reduzcan la dependencia de los precios internacionales del petróleo, que desde hace ya varios años han apretado nuestra economía», afirma.
El diputado considera que la ley debe ser de carácter obligatorio para que los importadores y distribuidores de los combustibles la consideren, pues asegura que no tienen interés en apoyarla.
García Rodas confía en que la Comisión de Energía y Minas apruebe un dictamen para que se inicie el proceso de primera lectura de la ley para se agilice el proceso para su aprobación.
Ejecutivo sin pronunciamiento
A pesar de no haber emitido una crítica, el ministro de Energía y Minas, Carlos Meany, jugará un papel importante para dar a conocer al presidente ílvaro Colom su postura en cuanto a la iniciativa que podría traer beneficios o dañar el sistema económico del país.
Según el Ministerio de Energía y Minas, la participación de expertos brasileños en materia energética el año pasado fue de suma importancia para desarrollar un plan energético nacional que conduciría a la producción de alcohol carburante.
Aún no está concluida la historia de la iniciativa; esta podría ser aprobada por el Congreso y el Ejecutivo bajo las condiciones que preocupan a la Gremial de Energía e Hidrocarburos y apoya el diputado patriota.
Una de las principales preocupaciones que tienen los automovilistas es el riesgo que corren los seguros de sus vehículos, pues en las pólizas queda establecido que los automotores deben ser energizados con combustibles creados especialmente para el motor. El uso de alcohol no contemplado por las aseguradoras dejaría sin cobertura a miles de automovilistas.