Zapatero, un paso por delante de Rajoy


Los españoles votarán el 9 de marzo en unos comicios legislativos en que el favorito es el partido socialista del presidente del gobierno, José Luis Rodrí­guez Zapatero, pero que ha visto a los conservadores de Mariano Rajoy acercarse cada vez más en las encuestas.


Los últimos sondeos, del domingo, daban de nuevo a los socialistas una ventaja de hasta un 4%, después de unos meses en que esta diferencia, que llegó a ser mayor, se fue achicando hasta llegar a sólo un 1,5% la semana pasada.

En esa lí­nea, el debate televisado entre Zapatero y Rajoy del lunes, el primero de este tipo en 15 años en España, lo dominó el primero según encuestas como la de Metroscopia para el diario de centro-izquierda El Paí­s (46%-42%) y de Sigma-Dos para el liberal El Mundo (45,5%-42%).

Las últimas elecciones, en 2004, las ganó el partido socialista con el 42,59% de los votos (164 diputados) frente al 37,71% (148 diputados) del PP.

Una corta victoria para uno u otro implicará la negociación con los partidos nacionalistas para formar gobierno.

Mientras el Partido Popular (PP) de Rajoy se acerca a los socialistas en los sondeos pero no consigue superarlos, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) deberá luchar contra la abstención, ya que este año se espera una participación menor que la de 2004, que fue del 77,26%, frente al 65% a 70% previsto la semana próxima.

No es seguro que se repita la enorme movilización de 2004 causada por el fuerte rechazo a que el gobierno enviara tropas a Irak y porque el ejecutivo conservador atribuyó a ETA los atentados islamistas del 11 de marzo en Madrid, que causaron 191 muertos sólo tres dí­as antes de los comicios.

Para pedir el voto, los socialistas no han dudado en refrescar aquellos hechos ni en subrayar la radicalización sufrida por el PP cuando perdió las elecciones, para advertir del peligro de que regrese la derecha.

Por su parte, los conservadores han hecho de la economí­a el centro de su campaña después de que la crisis de préstamos inmobiliarios de riesgos en Estados Unidos (subprimes) afectara a España con la subida de los precios y el desempleo.

Ese caballo de batalla sustituyó al de las crí­ticas al gobierno por haber intentado una negociación con ETA durante una tregua que la organización separatista armada vasca rompió en junio de 2007, tras reanudar sus atentados.

Zapatero llega a estas elecciones con un bagaje de cuatro años que comenzó cumpliendo una de sus promesas estrella, sacar a las tropas españolas de Irak, después de haber ganado casi por sorpresa los comicios del 14 de marzo de 2004.

En su gestión incluye una serie de medidas sociales como el matrimonio entre homosexuales, el divorcio exprés y la ley contra la violencia de género, el intento de negociación con ETA y la ampliación de las atribuciones a varias regiones, que provocaron una durí­sima oposición conservadora en un perí­odo bautizado como «la legislatura de la crispación».

Durante estos años España ha registrado además unos excelentes resultados en crecimiento (3,8% en 2007), desempleo (8,6%) y superávit presupuestario, que intentan defender ahora cuando el PP habla de crisis económica.

En el próximo cuatrienio, Zapatero quiere consolidar su proyecto pero sin inclinarse a la izquierda, con más medidas sociales, devolviendo 400 euros anuales a quienes paguen impuestos y fomentando la creación de 2 millones de empleos.

El PP de Rajoy ha suavizado en los últimos meses su agresivo discurso para prometer, con reducciones de impuestos y ayudas para crear 2,2 millones de empleos, unas condiciones de vida mejores a los trabajadores «que se levantan a las siete de la mañana», tomando un tema que le dio buenos resultados el año pasado al presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Todo eso sin olvidar la mano dura que quieren aplicar contra la inmigración ilegal, que viene en «avalancha», según Rajoy.

A los comicios, que coinciden con las elecciones regionales en Andalucí­a (sur), no podrán concurrir dos partidos independentistas vascos –que han pedido la abstención– al ser recientemente vetados por la justicia española por sus ví­nculos con la ilegal Batasuna y con ETA.

Pelea en Argentina


Afiches del socialista José Luis Rodrí­guez Zapatero y del conservador Mariano Rajoy invitan a participar de los comicios generales de España del 9 de marzo, desde los muros de importantes ciudades de Argentina, donde vive la colectividad española más numerosa del mundo.

Con el paso de los dí­as aumenta la efervescencia en los locales del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Popular (PP) en Buenos Aires, pero también en las populosas ciudades de Córdoba, Mendoza o Rosario, lugares de residencia del grueso de los 260 mil españoles habilitados para sufragar.

«Lo que caracteriza este comicio es que hay mucho más entusiasmo que en otros años y eso se debe a la mayor participación de los hijos y nietos de españoles que están particularmente sensibles al tema de la migración», dijo Carlos Fernández, portavoz del PSOE en Argentina.

Fernández explicó que la campaña está presente en los medios de prensa, la radio y la televisión de Argentina, a lo que se suman los canales de televisión españoles que se ven a través del sistema de cable, internet y el correo electrónico.

«Después del debate de Zapatero y Rajoy del lunes, hemos recibido una gran cantidad de mensajes, especialmente de jóvenes, que estaban indignados con la posición del PP en el tema de la inmigración, sobre todo teniendo en cuenta la experiencia vivida por los propios españoles en el mundo», señaló.

«Es inaudito que un partido –que es uno de los pilares de la estructura democrática española– proponga una polí­tica tan dura sobre este tema», dijo, y explicó que la cuestión también preocupa «a los padres y abuelos que tienen ahora sus hijos o nietos en España».

Fernández estimó que el entusiasmo se reflejará en esta ocasión en una mayor afluencia de votantes, que rondará el 60% del padrón, contra el 40% de media histórica.

Horacio Pegito Lobato, secretario del PP en Argentina, también rescató el fervor de la campaña y destacó la convocatoria del partido.

«En el acto central de Rajoy que hicimos en diciembre en Buenos Aires logramos reunir unas 5 mil personas, cuando dos semanas antes Zapatero no habí­a podido alcanzar esa convocatoria, y es presidente de Gobierno», ironizó.

Sobre el debate de los principales candidatos, el dirigente elogió el desempeño del lí­der del Partido Popular.

«Estamos muy contentos del debate a pesar de que hemos perdido, como dicen, pero yo estoy seguro de que el pueblo español nos va a comprender y Rajoy va a resultar triunfador», señaló.

Vaticinó además que el candidato opositor también será ganador cuando se abran los sobres con las papeletas de los 2,2 millones de españoles que viven en el exterior.

En Argentina hay unos 300 mil españoles residentes, de los cuales 260 mil tienen derecho a voto, según datos de la Embajada de España.

En la capital argentina y la vecina provincia de Buenos Aires viven 190 mil españoles y el resto se divide en Córdoba, Mendoza y Rosario.

Organizaciones de españoles en el paí­s sudamericano reclaman que se habiliten urnas en los consulados españoles para sufragar y manifiestan reparos con el voto por correo por eventuales manipulaciones.

La colectividad de españoles en Argentina –que llegaron con las grandes oleadas migratorias de la primera mitad del siglo pasado– es la más numerosa del mundo, seguida por la de Francia, Venezuela, Brasil y México.