Divide y vencerás


En contraposición a la unión está la división. La forma más fácil de afectar, derrotar a una familia, un pueblo, a una nación es la falta de cohesión; la división permite a los opositores destruirlos. La Torre de Babel solo es el clásico ejemplo de la falta de entendimiento, de la confusión e incomprensión en el logro de un propósito.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

El sistema democrático requiere claridad y unidad en los objetivos sociales. No puede existir una elevada pobreza sin que ello no afecte al resto de la población. El desarrollo del mercado requiere que la mayorí­a de habitantes tengan el ingreso suficiente para satisfacer sus necesidades, la falta de educación impacta en la posibilidad de producción y exportación

En Chile la concertación de varios partidos polí­ticos con sus diferencias les ha permitido gobernar y lograr cada vez más su desarrollo económico social. Estados Unidos evidencia su agenda de nación y el consenso de objetivos, si bien demócratas y republicanos tienen discrepancias en el cómo.

La lucha, la rivalidad polí­tica debe darse durante el perí­odo eleccionario, pero terminado éste evento democrático, tanto en el Organismo Legislativo como al seno de los partidos, debe crearse y mantenerse un foro de comunicación, de búsqueda y coincidencia de soluciones nacionales.

Los partidos polí­ticos individualmente no han logrado ser, ante la ciudadaní­a, el canal de representación y discusión de los problemas y soluciones nacionales, necesitan una instancia representativa, adecuada y organizada donde obligatoriamente se reúnan los secretarios generales y secretarios adjuntos, jefes y subjefes de bancada de cada partido. Para que exista y se desarrolle esta instancia sobran medios, la Unión Europea, la OEA y diferentes organizaciones estarí­an más que gustosas de apoyar este crisol.

Es inexplicable que los principales lí­deres polí­ticos nacionales, sean candidatos presidenciales, vicepresidenciales, encabecen los listados nacionales al Congreso, no puedan civilizadamente reunirse durante los cuatro años de un gobierno para negociar y lograr las soluciones nacionales, donde puedan llegar a acuerdos que permitan elevar la carga tributaria, reducir la pobreza, el analfabetismo, mejorar la nutrición infantil, la seguridad social y la limitada capacidad de exportación del paí­s; discutir y actualizar las normas polí­ticas que mejoren el desarrollo democrático, encontrar los consensos de búsqueda del bien común.

Las cámaras de Comercio e Industria utilizan la experiencia y madurez de sus ex presidentes cuando los temas y necesidades lo requieren, igualmente lo hacen nuestras etnias con los consejos de ancianos. Por qué no aplicar la idea y crear un Consejo de Estado donde se reúnan quienes han ejercido la representación y unidad de la nación; es decir, presidentes y vicepresidentes; la experiencia, las ideas que aportarí­an pueden ser de suma utilidad al gobierno de turno, sin que ello signifique más que una caja de resonancia, Guatemala merece que superemos las divisiones y logremos las soluciones a través del diálogo.