La ola de violencia que se desató en Kenia después de la cuestionada reelección del presidente Mwai Kibaki el 27 de diciembre causó «más de 1 mil 500 muertos», según un nuevo balance policial, divulgado hoy.
«Nuestros datos indican que más de 1 mil 500 personas han muerto en los combates entre tribus, disturbios políticos y todos los hechos relacionados con las elecciones», declaró un comandante de la policía, que pidió el anonimato.
«Más de 1 mil 500 personas han muerto en Kenia en los enfrentamientos que tienen lugar en el país», comentó otro alto cargo de la policía, también bajo el anonimato.
La mayoría de las víctimas murieron durante las semanas que siguieron a las elecciones del 27 de diciembre. Desde hace unas dos semanas, el país se encuentra en una situación relativamente tranquila.
Fuentes policiales y de la Cruz Roja keniata anunciaron, en un balance anterior, más de mil muertos en la ola de violencia postelectoral.
Desde finales de diciembre, Kenia vive una crisis muy grave, cuyo origen es la contestación por parte del líder de la oposición Raila Odingade de la reelección de Kibaki.
Desde el 29 de diciembre, el gobierno y la oposición están llevando a cabo una serie de negociaciones, a través de la mediación del ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, para encontrar una solución política a la crisis.
Tras retomarse hoy en Nairobi estas negociaciones, podría llegarse a un posible acuerdo y crearse un puesto de primer ministro que estaría en manos de la oposición, según fuentes de la mediación.
«Las negociaciones se han reanudado y los dos bandos discuten», indicó hoy por la mañana el portavoz de la mediación, Nasser Ega-Musa.
El pasado viernes, el partido de Odinga amenazó de nuevo con organizar manifestaciones, si no avanzaban las negociaciones de aquí al miércoles.
En un breve viaje a Nigeria este fin de semana, el opositor declaró que espera que la crisis no vuelva a generar enfrentamientos.
«Espero que podremos evitar nuevos disturbios», declaró el viernes por la noche.
Kenia, uno de los países africanos más estables hasta finales del año pasado, vive desde el 27 de diciembre una de las peores crisis desde su independencia en 1963.
Además de los 1 mil 500 muertos, la ola de violencia ha causado cerca de 300 mil desplazados.