Aseguremos el futuro remediando el problema de la desnutrición


viva

El problema más alarmante que enfrenta actualmente Guatemala es el empeño de su futuro en algo terrible: la desnutrición crónica. A la coalición ViVa-Encuentro por Guatemala nos preocupa ese futuro guatemalteco que se encuentra en los niños y jóvenes, que hoy dí­a están creciendo y llegarán a ser los próximos maestros, policí­as, arquitectos, incluso, polí­ticos de nuestra sociedad.

Harold Caballeros
Visión con Valores – Encuentro por Guatemala VIVA-EG

La situación es realmente penosa, el problema que enfrentamos  nos deberí­a avergonzar a todos porque ¿cómo es posible que Guatemala siendo una nación rica en recursos tenga la tasa más alta de desnutrición crónica en América Latina? Debe existir algo que podamos hacer de manera urgente para remediar esto.

Más del 50 por ciento de los niños guatemaltecos, entre 3 y 7 años, tienen sí­ntomas de mal nutrición grave. Según el Tercer Censo Nacional de Talla elaborado en 2008, 46 niños de cada 100 registraron una menor estatura y medidas, respecto a su edad, debido a su deficiente alimentación.

La desnutrición crónica imposibilita a nuestra niñez a alcanzar todo su potencial porque afecta sus capacidades para recibir educación. Las estadí­sticas dan cuenta que el 23 por ciento de los niños nutridos abandonan la escuela antes de terminar la primaria, no obstante, esta cifra se eleva alarmantemente a 63 por ciento en los infantes con desnutrición.

Un niño con escaza educación, será un adulto con pocas posibilidades de conseguir un empleo digno. Para el paí­s eso significa menos competitividad y reducidas posibilidades de alcanzar el desarrollo. Los niños que sufren  desnutrición entre los 0 y 3 años acarrearan consecuencias irremediables en su vida adulta, por ello, en ViVa-Encuentro por Guatemala pensamos en un plan para combatir el problema desde el perí­odo de gestación. No puede haber madres que padezcan desnutrición, porque eso representará hijos con desarrollo disminuido.

Las niñas son las más afectadas por la mala alimentación. Al rebasar los 7 años, las féminas tienden a crecer menos que los varones. Las guatemaltecas de 10 años, son 12 centí­metros más pequeñas que el promedio establecido por la Organización Mundial de la Salud; el problema se agrava en la etnia Chortí­, en la región oriente,  que tiene la población con menor crecimiento en toda Guatemala.

La desnutrición está í­ntimamente ligada a la pobreza. Siempre que exista pobreza habrá desnutrición, y  la situación se convierte en un cí­rculo vicioso. Niños con desnutrición garantizan adultos en pobreza. Si realmente queremos una Guatemala desarrollada, el problema nutricional que enfrentamos debe ser resuelto. Venezuela, por ejemplo, atendió una situación similar a la nuestra hace 71 años, Costa Rica lo hizo hace 41 años, y nosotros debemos hacerlo pronto, es algo urgente y prioritario.

El momento es propicio para pensar en el futuro que anhelamos para nuestros hijos, porque Guatemala somos todos y mientras tengamos en la provincia, niños muriendo literalmente de hambre sin acceso a educación, no podemos esperar un buen porvenir, aunque nuestros hijos tengan que comer y asistan a la escuela.  Debemos levantarnos como nación y exigir a nuestros gobernantes que encuentren soluciones viables a esta crisis.

La corrupción y el clientelismo nos roban posibilidades, por ello es importante hacernos de un gobierno de  gente honesta y honrada. El futuro está en nuestras manos y debemos ser responsables para crear el paí­s con el cual soñamos.

En ViVa-Encuentro por Guatemala contemplamos un plan con tres elementos importantes: el primero es la Ley de Harinización, que busca establecer la obligatoriedad de fortificar todas las harinas de trigo o de maí­z, para que la población, sea comiendo tortillas o pan, pueda recibir un producto con  mejor nutrición.

El segundo elemento de nuestro plan es el impulso de la producción de seis alimentos hipernutritivos. Algunos bastante conocidos en nuestro medio como el chan, la hoja de chaya, el amaranto, la nuez de Ramón, la moringa y uno que fue elaborado en Francia, el plumpin nut, que  según estudios, puede ser bien producido en nuestro paí­s. Estos productos permitirí­an a la población alimentarse apropiadamente, sin que exista un impacto cultural que provoque rechazo cultural, garantizado el éxito del  proyecto.

El tercer elemento de nuestro plan consiste en impulsar la Súpertortilla. Este producto es a la vista y en sabor, igual al que todos conocemos y consumimos en todo el paí­s, solo que la masa para su elaboración esta enriquecida con agregados de soya, aminoácidos, vitaminas y minerales. Su consumo regular garantiza el rescate de una persona desnutrida en 2 años.

Nuestros estudios revelan que en el oriente del paí­s existe menor resistencia cultural a usar harina pre fabricada de maí­z, para hacer las tortillas, por lo que en esa región se distribuirí­a el producto en los paquetes con el cernido listo. Mientras, en occidente, donde la costumbre de llevar el maí­z al molino es arraigada, la idea es agregar la fórmula para la Supertortilla al grano que se pasa por el triturador de nixtamal.

Además de combatir la desnutrición con los tres elementos descritos, el plan de ViVa-Encuentro por Guatemala, contempla el empuje de un proyecto de educación  integral. Este consiste en institucionalizar en los centros educativos, una atención integral para niños y jóvenes, incluyendo, además de la jornada de materias educativas, la dotación de un desayuno nutritivo, la atención de un especialista en salud preventiva, un almuerzo escolar y el cierre de la jornada con una escuela de oficios donde puedan aprender destrezas que les permitan optar a empleos mejor remunerados en el futuro. 

El 11 de septiembre  tenemos el futuro en nuestras manos. Si le damos oportunidad de gobernar a personas con valores y capacidad, lograremos que planes como el descrito para combatir la desnutrición, sean una realidad, y Guatemala podrá ser una nación más justa, con tranquilidad, trabajo y transparencia.