La reactivación de la economía será una de las prioridades del mandato de cinco años que hoy inició el presidente de Corea del Sur, el ex empresario Lee Myung-Bak, quien también se propone intensificar las negociaciones con Corea del Norte sobre el tema nuclear.
«Debemos pasar del tiempo de la ideología al del pragmatismo», afirmó Lee durante su investidura ante 50 mil personas, en una ceremonia a la que asistieron secretaria de Estado norteamericano, Condoleezza Rice, y el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda.
Elegido en los comicios del 19 de diciembre pasado, el nuevo jefe de Estado surcoreano, de 66 años, representante del Gran Partido Nacional (GNP, derecha), ex alcalde de Seúl, sucede a Roth Moo-Hyun y pone fin a diez años de poder liberal (centroizquierda).
Fiel a su eslogan de campaña «La economía primero», Lee, primer presidente de Corea del Sur surgido del mundo empresarial, destacó que quiere aplicar una nueva forma de abordar los asuntos económicos y que su principal desafío en materia de política exterior será la desnuclearización de su vecino comunista del norte.
«Reactivar la economía es nuestra misión más urgente», sostuvo Lee, otrora alto responsble del primer construtor de autos surcoreano, Hyundai Motor. «Nuestra competitividad nacional ha bajado (…) Nuevos motores de crecimiento deben surgir para la creación de empleos», defendió.
Y para lograrlo, el nuevo presidente de Corea del Sur prometió privatizaciones, reducciones de impuestos y numerosas medidas favorables a las empresas para que el crecimiento aumente del 5% en 2007 al 7% en 2013.
Lee abogó además por una actitud «más pragmática» hacia Corea del Norte.
Ambos países deben reflexionar en «lo que pueden hacer para mejorar la vida de 70 millones de coreanos» y en lo que «cada parte debe hacer para respetar al otro y abrir la puerta hacia la reunificación», declaró Lee.
«Para discutir estos asuntos, creo que los dos líderes deben reunirse en cuanto sea posible y hablar abiertamente», afirmó Lee, dando a entender que mantendrá un encuentro con el líder norcoreano, Kim Jong-Il.
Según los términos de un acuerdo alcanzado hace un año en el marco de las negociaciones multilaterales a seis bandas (las dos Coreas, Estados Unidos, China, Japón y Rusia), Pyongyang se comprometió a desactivar sus principales instalaciones nucleares antes del 31 de diciembre de 2007 y a detallar todos sus programas a cambio de una ayuda en materia energética.
Pero el proceso lleva cierto retraso: Corea del Norte se demoró en entregar una declaración completa de su programa, pese a que lo niega.
Lee, que se reunió con Rice y con Fukuda, prometió ayudar al empobrecido país comunista para que de aquí a diez años el ingreso per cápita de sus habitantes sea de 3 mil dólares anuales; también manifestó su interés en eforzar su alianza con Estados Unidos y en estrechar relaciones con China, Rusia y Japón.
En su encuentro con Rice, el presidente surcoreano afirmó que las relaciones entre ambos países «deben ser mejores» que en el pasado.
«Buenas relaciones entre Corea el Sur y Estados Unidos serán muy útiles para mejorar las relaciones entre las dos Coreas», dijo Lee a su interlocutora, indicó un portavoz del presidente surcoreano.
Lee y Fukuda por su lado acordaron reanudar las visitas al más alto nivel para tratar de reactivar las retrasadas conversaciones sobre libre comercio entre Corea del Sur y Japón.
Lee Myung-Bak
presidente del Corea del Sur