1- Aspirante a magistrado del TSE 2-Acotaciones


Si en mi espacio doy cabida a las aspiraciones de uno o más abogados para ocupar una de las magistraturas del Tribunal Supremo Electoral, como ya ocurrió, me siento obligado a proceder de la misma forma con otros aspirantes, y es por eso que doy a conocer a grandes rasgos los méritos del licenciado en Derecho Amí­lcar Oliverio Solí­s Galván, quien fue escogido por la respectiva comisión de postulación, entre 40 de los ciento y pico de juristas que presentaron sus pretensiones para ocupar las 10 plazas de magistrados de aquella institución.

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

Con Amí­lcar he sostenido una extensa y estrecha amistad desde que ambos nos trasladamos a vivir, con nuestras respectivas familias, a la colonia donde residimos, de manera que lo conozco profundamente por su sencillez, responsabilidad profesional y capacidad académica, además de otras virtudes que le adornan.

Solí­s Galván ostenta una maestrí­a en Derecho Penal, además de ser diplomado en Derecho Constitucional, al igual que en actualización de Criminologí­a y cursó estudios de Pedagogí­a y Ciencias de la Educación. Resalta el hecho de que fue uno de los 30 miembros de la comisión legislativa que tuvo a su cargo la redacción inicial de la Constitución Polí­tica, además de haber formado parte de la legislatura que aprobó la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucional y especialmente la Ley Electoral y de Partidos Polí­ticos, lo que denota claramente su conocimiento en las normas que rigen y aplica el Tribunal Supremo Electoral.

En el Organismo Judicial, Amí­lcar se ha desempeñado como magistrado de cuatro salas de apelaciones, fue asesor legal y agente fiscal del Ministerio Público, así­ como asesor jurí­dico de distintas instituciones públicas y privadas, catedrático universitario, investigador académico y es autor de varias publicaciones propias de sus especialidad, además de haber participado en más de 30 cursos, talleres y jornadas académicas.

El abogado Solí­s Galván cuenta, entonces, con la capacidad técnica y jurí­dica como para desempeñarse con propiedad y legitimidad en el TSE, además de que se trata de jurista í­ntegro y estudioso.

Acotaciones a mis comentarios

En atención a los comentarios que lectores de La Hora y de mi columna en particular escriben a la página Web de este vespertino, incluiré anotaciones que he recibido hasta el mediodí­a del pasado jueves, y que se refieren a artí­culos publicados por mí­ en este espacio.

Q- Tal el caso de don Héctor Escobar López, quien, al citar el comentario que atañen a las campañas preventivas de la Emixtra -la Policí­a Municipal de Tránsito de Mixco-, señala que es alentador que se realicen esa clase de programa preventivos; pero que serí­a mucho mejor que los agentes de Emixtra controlaran las conductas agresivas y mal educadas de pilotos de los autobuses del servicio urbano que abarca al citado municipio, además de que sugiere que se establezca un seguro de vida para los usuarios de ese servicio colectivo de transporte.

Q- El doctor Rogelio Castillo, asiduo lector de mi columna, califica de excelente mi contribución a divulgar las medidas preventivas de Emixtra, y señala la falta de educación vial de automovilistas y peatones, lo que provoca accidentes de tránsito. El conocido odontólogo plantea una serie de sugerencias que ya he trasladado al alcalde Amí­lcar Rivera y al gerente de Emixtra, Hosmman González, para que, si les parece conveniente, las apliquen oportunamente.

Q- En lo que atañe a mi artí­culo sobre las dudas prevalecientes en la administración de los recursos financieros en la ampliación del aeropuerto La Aurora, la periodista Blanca Rosa González escribió en el sitio Web de La Hora que «a mí­ nadie me quita de la cabeza que en ese, como en otros negocios del gobierno anterior, fueron pocos los que ganaron y muchos los que perdimos, porque hay mano de mono» en la ejecución de los proyectos.

Q- César Rivera se limita a preguntar, siempre en torno a la remodelación de La Aurora «A todo esto ¿y dónde está el piloto?» Supongo que se refiere al presidente í“scar Berger; en tanto que don Enrique Oliva L., asegura que «estos sí­ saben robar legalmente, y no como en el gobierno del presidente Alfonso Portillo, cuyos funcionarios fueron robavueltos, en comparación con los de Berger. ¿Y dónde está la prensa libre?», concluye.

Q- El señor Walter Adrián Ruiz Pérez Lanza varias interrogantes, tales como las siguientes: ¿Será que sólo esos turbios enredos existen en el proyecto del aeropuerto? ¿Qué espera la Contralorí­a General de Cuentas de la Nación, el Ministerio Público y los ministerios de Finanzas, Economí­a, Agricultura, Educación, Comunicaciones y Salud Pública, en los que se sospecha que ocurrieron irregularidades. ¿Esperan que el presidente ílvaro Colom se los ordene? ¿Será displicencia, complacencia o ineptitud?

Q- El señor Benito Garzazo Verdúo escribe: «Usted siempre claro, acertado y al hí­gado. Que empiecen las auditorí­as en el Ministerio de Educación. Ojalá que el Fiscal General tenga el coraje de investigar a cuates y sobrinos». Por su parte, el señor Miguel Gómez indica que lo que ocurre en el aeropuerto y en otras obras, es igual a lo sucedido con gobiernos anteriores, y que si se tienen pruebas, deberí­an a acusar judicialmente a los responsables de las irregularidades; pero ocurre como con los mareros, a los que captura la Policí­a y los jueces los dejan libres.

Q- Siempre en torno a los trabajos de La Aurora, Nadia Morán aconseja que lo que tiene que hacerse de inmediato es girar orden de arraigo contra todos los corruptos, «empezando con Berger, quien ahora está cuidando sus coches y vaquitas. ¡Vaya, hombre, como si nada hubiera pasado! Se debe proceder legalmente. El Fiscal General debe actuar de oficio; pero lo dudo porque es pieza del juego de ajedrez».

Q- Finalmente mi amiga Raquel me enví­a esta anécdota. Cuando Winston Churchill cumplió 80 años, un novato fotógrafo de prensa de unos 25 años de edad le dijo: Sir Winston, espero fotografiarlo nuevamente cuando usted cumpla 90 años. Churchill replicó: ¿Por qué no? Usted parece bastante saludable