Una vieja lesión en la espalda, que con el correr de los años se ha complicado, así como falta de apoyo de parte de la Federación Nacional de Atletismo, son algunos de los motivos que han llevado a desistir de la marcha atlética nacional a Julio Martínez y con ello dar por concluida la labor de años de poner en lo más alto el nombre de Guatemala.

Con mucha determinación y cierta nostalgia, Martínez comparte con La Hora Deportiva el último adiós del atletismo, no así en la práctica deportiva que siempre seguirá desarrollando.
Pregunta:- ¿Es eminente el retiro de Julio Martínez de la marcha atlética?
Respuesta: Principalmente porque hay una lesión que he venido arrastrando durante muchos años, y ésta me ha dejado en impase en cuanto a la decisión de seguir o no participando. Este año estuve entrenando más o menos durante un mes y medio y la lesión no cedía, al contrario, era notorio el aumento de la molestia. Entonces creo que no vale la pena continuar porque se requiere de muchas horas de entrenamiento, de mucho esfuerzo, pues a las horas del entrenamiento me molesta demasiado.
Otra de las cuestiones de mi retiro, son las acciones del Comité Olímpico Guatemalteco, pues después de los Juegos Panamericanos se vino dando un recorte de ayuda económica. Según el reporte de los supervisores del Comité Olímpico, la razón era porque había una baja de rendimiento de parte de mi persona, pero no se daban cuenta que esta baja era debido a mi lesión.
En vez de beneficiarme, esa participación de los Juegos Panamericanos me daño mucho, tanto en la salud, como en lo económico.
P.- ¿Pero se ha venido hablando de la ayuda de una beca?
R.: í‰sta fue disminuyendo cada vez más, al punto que con la cantidad económica de la beca es imposible que un atleta de alto nivel, como ellos lo llaman, se pueda sostener. Tanto el Comité, así como la Federación de Atletismo, que fue la que más me dañó en los últimos años con la disminución a un 80 por ciento el aporte de la beca que mantuve hasta 2005, pese a haber dado buenos resultados en ese mismo año al haber quedado en el décimo segundo lugar en el Campeonato Mundial de Atletismo.
En los Juegos Panamericanos del año pasado, también fue notorio la disminución de ayuda de parte del Comité Olímpico, aunque por todos es notorio que en Guatemala el atletismo no es un deporte para vivir de manera solvente. Es por ello que me retiro del atletismo, pero no del deporte porque en el trabajo que tengo en la actualidad (en el departamento legal de la CDAG) me permitirá seguir teniendo relación estrecha con el accionar deportivo.
P.: ¿Cuándo fue que se dio esa lesión en la espalda?
R.: Fue producto de una competición que hice en los Juegos Centroamericanos, en El Salvador en 1994. Después de esa competencia me resentí de la espalda. Al principio del dolor, por las mismas exigencias del deporte no puede tener una tratamiento adecuado y eso con el correr de los años se complicó.
P.: ¿Según dice la Federación de Atletismo usted ya presentó su carta de deserción?
R.: No fue específicamente a la Federación de Atletismo. Como repito, ellos en ningún momento me apoyaron, y con pena tengo que decirlo así. La Federación no cumplió con la ayuda que me daban hasta el mes de agosto del año pasado. A la Federación nada más le presenté la copia de la carta que he expuesto en el Comité Olímpico, que en lo particular, junto la CDAG son las instituciones más serias que existen en Guatemala.
La carta es para anunciar mi retiro como competidor del alto nivel, como ellos le llaman, no así de la Federación, porque es bueno continuar siendo federado debido a que en el futuro se puede continuar en la práctica del ejercicio en el estadio Mateo Flores o en alguna otra instalación atlética. No es del atletismo que me retiro, sino de la competición de alto nivel y de toda posibilidad de ir en la búsqueda de la marca para asistir a los Juegos Olímpicos, que estaba dentro de mi planificación de este año para retirarme de forma diferente, pero por mala fortuna muchas veces las cuestiones no se dan como uno las planifica.
Con el pesar que me deja el pensar que puede asistir nuevamente a una olimpiada, pero es mejor decir adiós por cuestiones de salud, no sea que por poner al límite la capacidad del cuerpo pueda quedar con alguna atrofia por el resto de mi vida.
P.: ¿Nos puede contar sobre sus inicios en el atletismo?
R.: Me comencé a desarrollar allá en Fraijanes, con los muchachos del instituto por corporativa. Me recuerdo que cierta tarde me invitaron a la práctica de la caminata y la sesión que mi compañero Hugo López, que si mucho abarcó diez minutos, perdurara para toda la vida. Nunca me imaginé que esas sesiones de técnica y táctica de la marcha me fueran a llevar a lo más alto del deporte, a lo más grande de la caminata a nivel mundial, que no está de más mencionar que hoy por hoy es una de las disciplinas que mayor resultados, a nivel individual le ha dado a Guatemala.
He logrado lo que cualquier atleta hubiese esperado, aparecer en el ranking del mundo como número uno, con el mejor record internacional y con todos los ojos del mundo puestos en el país, que es lo principal, porque ya no dicen Julio Martínez, sino que dicen, Guatemala impuso el mejor record del mundo o el guatemalteco Martínez hizo tal o cual cosa, y esa es una de las satisfacciones imborrables que me quedan en el recuerdo. Debo de agradecer a todos aquellos que me apoyaron en mi carrera, en especial a mi familia, mi esposa e hijos, quienes siempre han estado conmigo.
P.: ¿Alguna anécdota que desee compartir?
R.: Una de las más importantes que siempre va estar en mi corazón es la fecha en que regresé de Alemania, luego de sacar el mejor record del mundo, la forma en como el pueblo de Guatemala se volcó a las calles a darme la bienvenida. La caravana que salió del aeropuerto La Aurora hacia el la Plaza de la Constitución, la Municipalidad, son momentos imborrables que nadie me podrá quitar.