



Unos días atrás, Guatemala se había puesto en los ojos del mundo porque en nuestras tierras se había cometido un asesinato contra tres diputados salvadoreños, y pocos días después, los policías capturados como sospechosos del hecho, también fueron ultimados dentro de una cárcel de seguridad. La vergí¼enza nacional era insoportable, y como que al unísono todos los guatemaltecos hubieran gritado: «Tráganos, tierra», de pronto se abrieron las fauces del infierno en el Barrio San Antonio, zona 6, y nuestra imagen internacional se hundió más. Carlos Duarte / La Hora