Empieza campaña electoral en España


José Luis Rodrí­guez Zapatero, presidente español, busca ser reelecto en el cargo, ante la oposición de Mariano Rajoy, lí­der del Partido Popular en España.

La campaña para las elecciones legislativas del 9 de marzo en España comienza dentro de unas horas tras la activación hoy de la alerta antiterrorista máxima en el paí­s, que en 2004 celebró unos comicios bajo el trauma de los atentados islamistas del 11 de marzo, que dejaron 191 muertos.


La activación de la alerta máxima por terrorismo responde a la posibilidad de que cometa atentados la organización independentista armada vasca ETA, que desde que dio por terminada su última tregua, en junio de 2007, ha perpetrado varios. El 1 de diciembre mató a dos policí­as españoles en Francia.

«Creemos que ETA intentará matar antes de las elecciones», aunque al mismo tiempo la organización está «cerca de su derrota», declaró hoy el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Durante el alto el fuego respetado por ETA entre marzo de 2006 y junio de 2007, el gobierno socialista español intentó negociar con ella el fin de las armas, sin éxito.

Desde su fin, a la vez que la organización ha incrementado sus acciones violentas, la policí­a y la justicia españolas también han ido cerrando el cerco a ETA y además han prohibido a dos partidos independentistas vascos presentarse a las elecciones por sus ví­nculos con la formación ilegal Batasuna y con ETA.

ETA es responsable de 819 muertes en 40 años en favor de la independencia del Paí­s Vasco (norte de España) e integra la lista de las organizaciones terroristas de la Unión Europea.

Pero las autoridades españolas tampoco olvidan que los anteriores comicios legislativos se celebraron el 14 de marzo de 2004 marcadas por los atentados islamistas del 11 de marzo en varios trenes de cercaní­as en Madrid, que causaron 191 muertos y más de 1.800 heridos.

Además, Al-Qaeda ha amenazado a España de atentados porque tiene tropas en Afganistán y por sus enclaves en Marruecos.

Los atentados de Madrid, reivindicados por una célula islamista, fueron explicados en su dí­a por sus autores por la participación de tropas españolas en la invasión de Irak, en marzo de 2003.

Este atentado dejó conmocionados a los españoles y pudo haber influido en la victoria por sorpresa del partido socialista de José Luis Rodrí­guez Zapatero.

La participación española en Irak movilizó a los españoles en contra con multitudinarias manifestaciones en toda España, y el partido socialista defendí­a la salida de los soldados españoles de Irak, lo que cumplió nada más tomar posesión de su cargo.

Además, el gobierno del conservador José Marí­a Aznar atribuyó en un primer momento los atentados de Madrid a ETA, incluso cuando empezaron a aparecer evidencias de la autorí­a de un grupo islamista.

Hoy a medianoche comienza oficialmente con sendos mí­tines la campaña electoral, que durará dos semanas, hasta el 7 de marzo, y Zapatero, que vuelve a enfrentarse, como en 2004, al lí­der conservador, Mariano Rajoy, goza de una ligera ventaja sobre él.

Sin embargo, las encuestas, que en septiembre daban al partido socialista del presidente del gobierno una ventaja de 4,5 puntos sobre el Partido Popular (PP) de Rajoy, han ido acortando esta distancia, lo que podrí­a vaticinar una victoria pí­rrica o un empate.

Mañana, una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) daba al partido socialista una ventaja de sólo un 1,5% de diferencia sobre el PP, la menor registrada en los últimos meses. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) obtendrí­a un 40,2% de los votos frente al 38,7% del PP, frente al 42,59%/37,71% de 2004.

El PP de Rajoy ha ido suavizando su discurso radical de los últimos cuatro años en la oposición para presentarse como el partido que sacará a los españoles de la «crisis» que alertan está sumido el paí­s debido a la ralentización de la economí­a mundial.

Por el contrario, Zapatero, que ha seguido promocionando su imagen de «hombre tranquilo», defiende los excelentes resultados económicos de los últimos años y las medidas sociales que ataca la iglesia católica.